Imágenes al azar.

martes, 17 de septiembre de 2013

Historias Prohibidas #001.

En los rincones más recónditos de mi cuerpo algo que no supe nombrar comenzó a vibrar al sentir la cera sobre mi suave piel. 

Se derramaba en gemidos desde mi garganta, erizaba mis sensibles pezones y contraía mi sexo haciéndolo algo húmedo, vibrante, independiente. 

Las ataduras me retenían de pies y manos mientras mi cuerpo se removía en una incongruente mezcla de dolor y deseo. 

En una indefinible fracción de tiempo sólo pude sentir un anhelo brutal de más de aquellas desbordantes sensaciones que tu mano me brindaba. 


Entonces tu fusta quebró aquella segunda piel enrojeciendo un poco más mis pechos y castigando mis sensibles pezones, mi húmedo sexo. 

El tiempo abstracto y prófugo se fue de vacaciones junto a mi respiración, tus dedos dentro de mi marcaban un ritmo que no pude seguir. 

Y al borde del orgasmo liberaste la venda dejando mi agitado sentir expuesto en mi mirada, para tu deleite mientras te sentabas a fumar. 


Mi cuerpo temblaba, fue el cigarro más largo de la historia. En un abrir y cerrar de ojos ya libres, me sentí engañada por tu siguiente paso. 

Apoyada sobre mis rodillas y mis manos, comenzaste a follarme. Presa de tus manos, una enredada en mi pelo y la otra azotando el ritmo. 

Aquella montaña rusa sin fin subió hasta lo más alto para caer en picado en el orgasmo más largo y glorioso de mi vida. 


Decidiste llenarme de ti utilizando mi culito, que agradecido o confuso te acogió hasta que sólo pude aferrarme a la sábana y morir contigo. 

La muerte más dulce, entre tus brazos, extasiada yo, y tu endiosado acariciando con ternura los cabellos de la musa de tu oscuro sentir. 

Tuya, tu juguete, tu dulce y sumisa muñeca, tu infinidad escrita en mi entrega, por siempre.


Los rincones de tu sensualidad.


Plantada ante mi con tu piel casi desnuda resplandeces con ese halo plateado que te da la noche filtrándose por nuestra ventana, la ventana por la que pasan las horas mientras nos amamos, mientras el sol baja y sube la luna, las nubes se mueven lentas y perezosas dando pasos a cielos de azul vivido. 

A través de ese cristal se desatan tormentas, deshojan los árboles mientras caen las de nuestro calendario, odioso tiempo tan veloz cuando te tengo entre mis manos. Recrudece el frío mientras la calidez te protege escondida en mi pecho, descansando hasta que la vida vuelve a florecer en el exterior.

De todas las flores que la primavera abrió para inundarnos con su fragancia solo hay una que mi alma, exploradora e inquieta sueña con descubrir. Los rincones de tu sensualidad no tienen límites, los mapas que he trazado en mi mente están llenos de lugares en blanco, lugares que mis manos y mis labios aun desean descubrir, aventureros, apasionados, firmes, ansiosos pero seguros.


Escondida en tu cuerpo, la travesía comienza en tus labios, sensuales, siempre prestos a sonreír, el puerto donde atracan todos mis besos y mis mordiscos, el lugar donde mis dedos se aprovisionan de tu dulce saliva para trazar el camino en el mapa de tu piel. 

Recorrí tu cuello lentamente, sintiendo tu pulso embravecido agitando tu cuerpo y el mío aferrados el uno al otro sobre la única balsa que nos impedía ahogarnos. Mis labios seguían a la emblemática carabela que abría la expedición en busca de la flor más deseada.

Tu piel se erizaba encrespándose mientras el ambiente se llenaba con tus suspiros.Tras recorrer lentamente aquellas millas que me separaban del punto de partida me detuve a admirar la belleza de las cordilleras de tu cuerpo, mis manos las recorrieron con suavidad y firmeza, aferrándolas entre mis dedos para sentir tu boca abrirse en un quejido de placer y dolor. 

El viaje se perdía en un mar de aguas tranquilas, mis dedos rozaban tu vientre provocando que las aguas se agitaran mientras asía firmemente tu pelo para no zozobrar. Pronto llegaría el abismo, el abismo donde caería para anclarme a el y buscar la flor secreta.


Lo bordeé lentamente mientras te besaba, la yema de mi dedo sintió tu tacto suave y húmedo rozándome, tu respiración se mezclaba con la mía como un halo suave que atrapaba mi boca alimentándome. 

Dejé que mi dedo ascendiera engañosamente inofensivo rozando la entrada de tu sexo aun sin entrar en el, sintiendo como se contraía y se dilataba de deseo y redoblé la presión apretando mi mano y mi boca contra ti, sabiendo que había llegado donde tanto ansiaba. 

Tu cuerpo se afirmó a mis caricias, incapaz de escapar de ellas, deshaciéndote en gemidos mientras te mordía y lamía tus labios.Comencé a acariciar tu clítoris sintiéndolo palpitar contra mis dedos, podía sentir su relieve cada vez más henchido de placer, lo castigué con una lentitud extasiante que te llenaba lentamente de sensaciones, rozándolo con la suavidad de una pluma, para apretarlo con firmeza tirando de el luego mientras pugnaba por escaparse. Entonces descendí por tu húmedo sexo y mis dedos entraron en ti sujetándote, penetrándote con fuerza, empujando tu ser hacia arriba y hacia abajo mientras el volumen de tus gemidos aumentaba como música complaciendo a mis oídos.

Y allí sujeta a mis manos, finalmente con la rosa henchida y florecida, húmeda y enrojecida estallaste en un éxtasis que no parecía tener principio o fin, inmensurable, indefinible, y al mismo tiempo finito y desalentador mientras las aguas retrocedían, tu respiración se calmaba y tu cuerpo se encogía buscando de nuevo mi pecho, mi piel y mi abrazo, escondiendo tu boca contra mi cuello mientras acariciaba tu pelo y sentías tu latir acompasarse de nuevo al mío.


miércoles, 7 de agosto de 2013

Inspiración en Fa Bemol.


Aun recuerdo cuando nos conocimos, durante mucho tiempo mantuvimos un pulso mutuamente, mostrabas tu interés en mi, me hacías concesiones que me hacían crecerme, por cada paso que dabas hacia mi retrocedías otro, y yo tiraba, crucé sobre tu cuello la cuerda del interés que creaba en ti y la asía sutilmente para atraerte hacia mi, deseando que llegara el día en el que que quisieras sentirte definitivamente mía y cogiéndote del pelo te arrodillara para abrazarte a mi cintura y ver la adoración y el sometimiento en tus ojos. Las promesas, los sentimientos, las emociones, fueron creciendo, no dudé en asegurarte que las cosas acabarían así, a pesar de tu oposición, de tu resistencia, te prometí que 
mi palabra sería ley.  

Y al fin llegó ese día, te habías convertido en mi satélite, orbitando al compás de mis movimientos, tu mirada buscaba la mía, perdiéndose en mis labios mientras mi suave y divertida voz te hablaba de lo cotidiano haciéndote sonreír. Y yo que construí mi caracter para lo cotidiano en torno a la complacencia hacia lo que sentía mio, te cuidaba, cociné para ti con esmero y paciencia mientras seguías mis ordenes diligente y graciosa en la cocina. 

La verdad es que no hay nada más agradable y satisfactorio que cuando expandes la esfera de la entrega alejándola de la cama, de las sesiones, donde miradas ajenas no reconocerían lo que ocurre ni aunque pasara ante sus ojos, donde nuestro secreto es contado a voces con palabras dichas en voz alta y gestos y ordenes que con sutileza humedecen tu sexo y dibujan una sonrisa en mis labios. 

El caso es que allí estabas tú, sostenías tu copa, te había acercado contra mi cuerpo y charlábamos banalmente, nuestro tono iba bajando mientras nuestras miradas se hacían intimas. Podía sentir tu respiración, acariciando casi mis labios cada vez que alzabas la mirada. Finalmente dejé la copa a un lado y tomándote del cuello con firmeza sellé nuestro trato con un beso que te robó los restos de un aliento que acelerado ansiaba desde hacía rato ser robado.

Tu fé en tu fuerza y tu resistencia a entregarte estaba más que quebrada, tan frágil como una hoja en otoño, temblabas aferrada entre mis dedos que recorrían tu piel haciéndola Mía, tus ojos brillaban entornados mientras tus labios entreabiertos rozaban mi piel dejando que mis dedos se perdieran entre tu sexo haciendo que tu deseo se manifestara en gemidos de placer contenidos que fueron aumentando a medida que hacía Mío cada centimetro de tu húmedo interior. 

Tu derrota me hace grande Mi pequeña perrita... me da mayor seguridad, mayor confianza para ir conquistando cada centimetro de tu ser usando mis artes oscuras, la magia que decías que no te afectaba, y ahora finalmente estás ante mis ojos suplicando que te posea, que te folle, que te haga perder la razón para que sea mi razón la que te posea.


Así sea... desde hoy serás Mi posesión más preciada, yo seré tuyo tu Amo, entregado a tí en todas Mis facetas, creando en ti la misma necesidad que Yo tengo de tí, y tu serás Mi perra, Mi juguete, la prolongación de mis necesidades y mis deseos dispuesta a saciarme hasta la última de las consecuencias. Respira mi pasión, que sea tu guía para poner tu alma en sintonía con la mía.

Y juntos construiremos nuestro Reino, lleno de momentos de Lujuria, de Pasión, de Ternura y de mutua Entrega, tu seras mi reina a mis pies y yo seré tu Rey, habré ganado mi trono por derecho y conquistarte se habrá convertido en una hazaña digna de un cantar de gesta, por siempre recordada, más  longeva que Babilonia. 

Solo aspiro a la eternidad para reinar el cielo que fue mío desde ese momento , desde el momento en que recostada en mi regazo me entregaste tu preciosa mirada y te convertiste en Mi perra sumisa enamorada. 

viernes, 2 de agosto de 2013

Mi urgencia.


Te necesito, te deseo, te echo de menos, solo tengo palabras en mi mente para hacerte sentir mi urgencia de tus besos, de tus caricias, de cada azote, de cada tirón de pelo, de cada bofetada, de tus juegos más tiernos y tus momentos más duros.

Desenvuelve lo que es tuyo, lo que esconde este encaje sensual y vaporoso mostrándote lo que has castigado con pinzas, azotes, mordiscos, juguetes y tus manos... arranca esta fina piel que nos separa y aráñala entre tus dedos, apriétala haciéndome sentir poseída por tu fuerza, marcada... Tuya.

Yo urgente, salvaje y provocadora, Tu lento, Dominante y calculador, desesperación para mis sentidos, para mi respiración desbocada llenando el silencio de nuestra habitación rodeada de velas, las mismas velas que dibujan tu color sobre mi cuerpo, que cubren mi piel sensible haciendo que mi cuerpo se estremezca en descargas de un yo que se que me vuelve loca. 

Se que deseas ese momento en el que mi concentración pende de un hilo y me convierto en tu juguete, en ese juguete obediente que solo sabe obedecer por desear sentir más, más y más fuerte, más rápido, más duro, más de lo que quieras, de lo que desees, soy Tuya, Tu has hecho esto conmigo, has creado esta necesidad y este deseo y ahora no se encontrar la paz en otras manos que no sean las tuyas.

Y aunque esas manos existieran, no tendrían tu voz, tu voz que me ató a ti tan pronto como susurraste a mi oído que era tu perra, tu puta, lo que tu quisieras.

jueves, 1 de agosto de 2013

Mia...


Lo que no pueda expresar con palabras lo sentirá tu piel desnuda, lo que nunca hayas sentido será susurrado a tu oído, lo que tu cuerpo desea en silencio y tembloroso, lo recibirá de Mis manos sin mesura. 

"Ya no te perteneces, no como creías, desnuda tu alma y entrégate Mía"

Abandónate al sentir que te brindan las manos de tu Maestro, derramando su sabiduría y su fuego a traves de sus dedos, tu pretendías evitarlo, resistirte desafiante y hermosa, negándolo por fuera, deseándolo por dentro. 

Pero tus deseos y emociones te traicionan; brotan enrojeciendo tus mejillas, erizando tus pechos que ruegan Mis besos, tu lengua acaricia tus labios secos, los humedeces mientras tus dientes planean enrojecerlos. Tu piel vibra e irradia lo que sientes, tu cuerpo tiembla como una hoja mecida al viento. Tu deseo entorna tus párpados, cierras tus ojos y sientes que de donde viene aquella tormenta aun no has sentido el viento. 

Lo dosifica Dueño de si mismo, de ti misma, y del resto de pronombres personales, te hace sentir relámpagos, descargas, después de cada fogonazo el trueno lejano de un gemido lánguido y creciente se escapa de tu cuerpo. Los derramas contra las sabanas aferrándolas en tus dedos.

La tormenta se acerca, notas el viento, vertiginoso, imparable, te elevas sintiendo como tu cuerpo se abandona al huracán, a las sensaciones, pierdes tu mirada en Sus ojos, tu única tabla de salvación para no naufragar en costas extrañas, y aferrándote a ella comprendes la verdad como el que descubre el sentido de la vida...

Ya no me pertenezco, no como creia, desnuda ante Usted... me entrego Suya.