Imágenes al azar.

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jueves, 7 de mayo de 2015

Subespacio


Tu rostro es un espejo a mil emociones que me queman desde adentro... Puede derretirme con la ternura más pura e inocente o incendiarme devastadoramente con esos gestos y esas formas que tiene tu precioso ser de exteriorizar la zorrita viciosa que hay en ti esperando a ser llamada. 

Todo empezó con una inocente petición... con un dulce... ¿Quieres jugar conmigo Daddy? Yo ni siquiera estaba preparado para lo que estaba por venir, estaba cómodamente tumbado en el sofá vagueando puede que con una cerveza o con el cigarrillo electrónico entre mis labios disfrutando básicamente de no hacer nada hasta que las ganas de comer hicieran acto de presencia pero... ¿Quién soy yo para negarle nada a esos ojos? ¿A esa voz de niña buena e inocente que esconde tanto detrás?

Sonreí y te llevé de la mano hasta la habitación donde nuestros juegos prohibidos tenían lugar y allí en aquel espacio reducido te desnudé lentamente, empezando a sentir como mis ojos y mis manos tomaban posesión de tu piel, de tu deseo, de tu entrega... erizándola con la yema de mis dedos, humedeciéndola con mis sonrisas y mis miradas cargadas de perversas intenciones, mientras obediente y sumisa permanecías quieta y silenciosa dejándote hacer por el dueño de tu placer, temblando como una hoja deseosa de ser arrancada y mecida por la tempestad y la tormenta rugiendo en tus entrañas.

Solo desnudarte, vendarte los ojos, y anular tus sentidos para potenciar tus sensaciones... solo eso fue suficiente para que la máscara de Daddy atento y dulce cayera y en su lugar el lobo despertase. El lobo es esa criatura egoísta e implacable, ese monstruo creciente que se nutre de tu dolor y de tus ansias masoquistas, relamiendo sus labios mientras su enorme miembro se aprieta contra tu muslo, húmedo y viril, palpitando al unísono con tu hinchado clítoris dotado de vida por caricias, arañazos, mordiscos y sonrisas de velada y satisfecha crueldad.

Haciendo acto de presencia y dispuesto a ser el fruto de tus más dulces tormentos, con un tirón de pelo y mi mano sujetando tu cuello con fuerza centré tu espíritu en el medio de la más deliciosa vorágine agregando un duro bocado para después retirarme dejándote en una espera desesperada. 

Mis manos recorrieron los juguetes que esparcí sobre la cama sin orden ni concierto, consumido de puro caos y ansiedad por obrar maldades de las que dejan marca sobre tu piel. No necesité pensar mucho, mis manos tomaron las cuerdas ya algo desgastadas por el uso, desenrollándolas y acariciándolas, las fui estirando y alisando, preparándolas mientras observaba tu pecho subir y bajar con una respiración relativamente tranquila que me apresuraba a romper en un crescendo errático de un momento a otro. 

Recordaba las terribles ganas que tenías de que jugara con ellas en tus pechos y con rápidos y ágiles movimientos tracé círculos asegurando la cuerda contra ellos, apretándolos sin piedad deseando ver como la falta de circulación los amorataba sensibilizándolos para ser castigados y dotándolos del color que daba nombre a mis vicios y mis virtudes de dominante.

Me retiré para relamerme observando la obra de una mente y unas manos que obrando febriles y veloces sin necesidad de pausas ni reflexiones, dispuestas únicamente para llevarte a la cumbre implacables dejaron tus deseos de cuerdas bien atados. Parecías tranquila en el exterior, pero las señales ya estaban ahí, respirabas superficialmente por la boca y no por la nariz enseñándome la curva de tus deliciosos labios y tus dientes blancos. 

Me dispuse a acentuar aquella agitación amordazándote con esa bola ligera y llena de agujeros que dejaba pasar tu excitación en forma de plateada y dulce saliva a través de su curva silueta descendiendo por tu barbilla para concentrarse en su extremo y juguetear con la gravedad en imágenes tan morbosas como inocentes que hacían que me mordiera los labios con avidez...

Tomé entonces un rotulador y dibujé sobre tu piel las tiernas palabras que te hacían mía... "Daddy´s lil girl", dibujando un corazón en la última "i" y me maravillé de aquellas inocentes palabras brillando sobre los pechos de una mujer que en aquel momento se removía inquieta como una puta deseosa de ser penetrada. 

Y para completar aquel bonito cuadro de cuerdas, pintadas y pechos amoratados quise aprovecharme de tu sensibilidad creciente pinzando tus pezones con firmeza, deleitándome en la simetría de 3 y 3 pinzas por cada uno y en tu cara cambiando a cada mordida que te dieron al colocarlas y cada vez que las movía jugueteando con ellas con una sonrisa despiadada.

Satisfecho me volví a mis juguetes y en el caos encontré el orden, tomando el flogger que tanto me gustaba y acariciando sus muchas tiras de cuero flexionándolas y balanceándolas mientras me acomodaba y situaba a la distancia adecuada. Las tiras restallaron con firmeza contra tus tetas haciéndote lanzar un fuerte gemido de placer, y se sucedieron una y otra vez alternando el ángulo, la firmeza, de una caricia leve a un golpe seco y picante, llenando las pausas con mis dedos contra tus pezones pellizcándolos y haciéndote gimotear como una perra llorosa rogando más fuerza, más intensidad, más placer...

-¿Te gusta puta? ¿Estabas deseando que torturase tus tetas verdad? *dije subiendo mis manos a tu mandíbula para tomarla con firmeza mientras mis dedos abrían tu boca y la exploraban recorriéndola lascivamente sonriendo ante tus gemidos ahogados como toda respuesta. No la necesitaba... Escupí en tu cara complacido y te observé relamerte como una perra gozosa, como un animal al que se le lanza el más rico manjar, entre respiraciones agitadas... 

Alterné mis manos y los juguetes que había traido para azotar no sin antes percatarme de que al estar en aquellos días del mes la humedad de tu sexo empapado se entremezclaba con el color y el aroma de la sangre... y aquel aroma que inundaba la habitación... aquel olor de hembra excitada, sumisa, emputecida, y domada me hacía enloquecer... Retiré la mordaza y la dejé descansar atada sobre tu cuello como un húmedo collar testigo de la lascivia que se acumulaba en tu boca. Derramaste tu saliva sobre tu pecho y yo me apresuré a lamer lo que quedaba en tu barbilla y a escupir en tu boca para besarte cogiéndote de las mejillas volviendo a darle voz y coherencia a tus gemidos y tus súplicas.

Un pensamiento igual de rápido que todos los demás cruzó mi mente y antes de que tuviera tiempo de plantearme como hacerlo enchufé tu juguete favorito a la corriente, ese hitachi curiosamente de color morado que apreté y aseguré entre tus muslos con una orden no menos firme y dura en mi voz -Cruza las piernas y no se te ocurra separarlas...-dije mientras lo accionaba y me retiraba para ver el efecto incapaz de reprimir una carcajada de esas que denotan que el lobo es un encantador sádico hijo de puta sin sentimientos.

Mis dedos juguetearon con las pinzas nuevamente mientras te removías y te encorvabas bajo el intenso vibrar de aquel tortuoso juguete apretado entre tus piernas y los labios de tu coño y estimulando sin piedad tu clítoris. Azoté con fuerza tus pechos que lucían pequeñas marcas de sangre tan exaltada bajo la piel como los gemidos convertidos en pequeños grititos de placer que exhalaba tu amordazada boca -Ni se te ocurra encorvarte... te quiero recta como una puta vara- dije colocándote con un tirón del pelo y alzando tu rostro.

La sangre entremezclada con tu excitación y tu humedad había descendido inadvertida para ambos lentamente por tus muslos apretados mientras yo me deleitaba desatándote, acariciando tu piel en cada pasada que liberaba lo que antes había hecho mío restringiéndolo, la idea era dejar a tu piel y tus pechos respirar, pero tu vicio no conocía limites en aquella sesión, y mis ganas de empujarte, de enloquecerte, de romperte no tenían fin... Rodeé tu cintura con un par de pasadas básicas y enseguida dirigí la cuerda a tus muñecas enlazándolas con la suave pero firme opresión de las fibras algodonadas e inmovilizando tu poca voluntad de escapar o reaccionar ya de sobra evaporada por la tensión que empezaba a alcanzar la sesión. Volví a atar tus pechos con lo que restaba de cuerda, en pasadas rápidas, improvisadas pero firmes que no venían en ningún libro ni tutorial, trabajando con lo que mi imaginación disponía para hacerte mía ferozmente.

Mis dedos se hundieron contra tu húmedo y empapado coño y apretaron tu clitoris mientras aun sostenías el hitachi temblorosa y derretida, gimiendo desconsolada, babeada, y mareada de todas aquellas emociones que ocupaban un tiempo abstracto en aquel reducido espacio que era nuestra habitación. Pero yo no necesitaba gran cosa, no necesitaba herramientas de experto, no necesitaba un espacio más amplio para actuar sobre ti (y recuerdo que solo decirte esta frase hizo que te mojaras profundamente), tu y yo y mis gastados y preciados juguetes eran más que suficiente...

El momento de parar llegó, y cuando te desaté y quité el hitachi, toda la tensión, toda la fuerza, toda la lascivia, todas las respiraciones contenidas, los regueros de saliva, el flujo, la sangre, mi polla endurecida contra tu piel, mis uñas marcando tu espalda, tu entrega, mis ansias de romperte... se quebraron en tu pecho... Tenía delante de mi la personificación del subespacio, drogada y débil apenas sujeta por tus piernas pero firmemente agarrada por mis manos... con los muslos cubiertos de sangre y flujo... 

Te llevé a la ducha y allí lavé tu cuerpo lentamente mientras te hablaba y te miraba atento a cada detalle. No estaba preparado para todas esas sensaciones, sentí como rompiste a llorar entre mis brazos mientras te apretaba acunada contra mi pecho, y aunque no fuera la primera vez que aquello ocurría... nunca había sido de forma tan intensa. Te sentía temblar como una hoja, deshaciéndote apretada contra mi ser. Mi temple se resquebrajó en el momento en que dijiste sentirte mareada, con los oídos zumbando y la visión sumida en ese blanco fruto del shock y la bajada de tensión. 

Pero pese a todos los temblores que vinieron a hacerse sitio en mi cuerpo, en mi voz y en mi mente por lo general aprehensiva, mis manos tomaron el control de la situación, terminaron de bañar y limpiar tu cuerpo y te acompañaron hasta el sofá arropándote con una manta y besándote mientras Daddy volvía a tomar el control firmemente compartido con el Lobo para cuidarte. Te abracé desde la espalda contra mi cuerpo y te dejé reposar mientras te acariciaba y te hablaba sobre lo que había sentido, sobre como había sentido la felicidad en tu gozosa lujuria y en mi fiera dominación, sobre como había roto los límites de mi contenido y aun por explorar lado sádico. 

Cuando por fin dejaste de temblar me puse en pie y te dejé viendo un poquito de televisión para no pensar y desconectar... Seguía sintiéndome eufórico, increíblemente controlador hasta para hacer un kilo de pasta cocinada con amor y dureza  que por cierto quedó deliciosa y que nos duró comida y cena... (A esas alturas eran las cinco y media de la tarde.... Una sesión se nos había comido el sentido del tiempo y lo había escupido a placer deformado y relativo). 

Disfruté viéndote comer en silencio valorando casi tanto la pasta como mis miradas de preocupación y protección, y danzando retiré los platos en un abrir y cerrar de ojos y te llevé a la cama donde yacimos aun comentando con cansancio todo aquello hasta que la tranquilidad de saberte segura volvió a mi y curiosamente... me dormí agotado y tu permaneciste despierta a mi lado... 

Ahora pensando en frío y más allá de esta gloriosa última sesión siento ganas de más... quiero entenderlo todo mejor, quiero saber como funciona y volver a  provocarlo de otras maneras... las ideas me rondan y se agolpan en mi mente, y tu rostro... tu rostro sigue vivo en mi mente como expresión pura de mil emociones que me hacen sentir Daddy, lobo, sádico, protector, amigo, compañero, amante, y mil roles entremezclados que desembocan en inevitables sonrisas de satisfacción sabiéndote una de las personas más importantes de mi vida. 

miércoles, 14 de enero de 2015

Amor del bueno desde los vértices de un triangulo



Llevaba mucho tiempo sin encontrar una buena motivación por la que ponerme a escribir... Y a falta de una... desde hace un tiempecillo tengo dos motivaciones geniales. La vida es esa puta caprichosa que un día te da una puñalada y a la semana escasa siguiente vuelve a cruzar en tu camino a una persona que te hace vibrar, reír, pensar, y disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Y al poco tiempo acerca a tu camino a alguien con quien conectas por el resto de cosas por las que no conectas con la otra persona y que también te remueve por dentro en el mejor sentido de la palabra... Porque no siempre se tienen los mismos gustos e ideas y ambas sois complementarias y no excluyentes la una de la otra para mi.

¿Que más podía pedir con personas así llenando y matando los momentos vacíos y lacrimógenos que asolaban mi deprimida vida? 

Con vosotras estoy descubriendo que se puede sentir por dos personas al mismo tiempo... que se pueden romper moldes de costumbres, ideas y principios que el pensamiento monógamo funda en nuestras cabezas a fuego. Es cierto que soy muy nuevo en esto... que yo lo que había vivido hasta ahora como mucho habían sido juegos de exploración compartidos en pareja y que esto no tiene nada que ver con el amor romántico, que somos amigos y nos queremos cada día un poquito más...

Y también nos follamos cada día un poquito más el cuerpo y la mente... hacemos incursiones en terrenos que no hemos descubierto o que apenas hemos saboreado... descubriendo nuevos puntos de vista, nuevas formas de placer, nuevas formas de reír y de compartir lo bueno y lo malo.

Este es un post de agradecimiento... no puedo escribir un post mejor para mi pequeña abominable y adorada criatura que estas líneas... Se que esto sé desarrollará con la misma naturalidad y el mismo sentimiento de bienestar que hasta ahora, y que de una forma u otra por más que cambie, la amistad que se fortalece no rivalizará con lo que sea que nos vaya trayendo la vida.

Prometo leer e investigar y escribir más posts interesantes sobre todas estas cosas que estoy viviendo... merece la pena salirse de la caja habitual y poner los pies más allá :D



Os como la puta sonrisa cada vez me poso a miraros mientras os besáis y me dejáis bien muerto de placer por veros disfrutar. ¡Os quiero muchito!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL NUEVO BLOG ABRE SUS PUERTAS

Muy buenas gentecitas de bien, hoy estamos de celebración para muchos y probablemente de lamentaciones para algunos, pero yo estoy contentísimo.

Abre sus puertas un blog dedicado enteramente a la temática del age play, esa temática DD/lg entre otras que a muchos os ha fascinado petando una entrada con cientos de visitas en tiempo record y que a mi personalmente me parece la más dulce de las mieles para probar en la vida...

Espero que os guste profundamente, y que despeje dudas tanto como haga a muchas personas encontrar su camino en las relaciones de D/s.



www.daddiesandtheirbabygirls.blogspot.com.es

domingo, 30 de noviembre de 2014

Quae quo altius in vinculo nascatur: Etapa 2

De la comprensión nace el vinculo más profundo: Etapa 2





Y el Amo ocupó el sitio del monstruo. Y si el monstruo era un animal sediento de satisfacer sus ansias de placer y dolor egoístamente, el Amo era un ser humano aunque no por ello menos exigente… exigente pero comprensivo y empático. El Amo derrochaba amor en cada gesto y caricia, y el monstruo satisfacía en ella la necesidad de ser tomada brutalmente, golpeada, marcada, humillada y llevada por su incandescente fiereza animal.

En el Amo encontraba paz para pensar… para sentir con tranquilidad y con precisión cada experiencia que vivía con él, cada práctica, cada sentimiento que provocaba en ella hábilmente, fascinándola y atrapándola entre sus palabras y sus manos como un mago que la moldeaba con su voluntad. La inmersión profunda y el sentimiento de sentirse guiada, protegida y exigida eran un oleada de gratitud que la llenaba, el Amo le daba un propósito superior… casi una razón para vivir.

El alma de la ahora sumisa brillaba y lucía más entera y limpia, las marcas desaparecían para dar pasos a nuevas marcas como flores lilas que se marchitan y apagan para volver a nacer en un ciclo continuo… la mano del Amo y su sonrisa y mirada de orgullo la acompañaban por la calle mientras la agarraba de la cintura y la lucía a ojos del mundo gritando en silencio lo feliz que se sentía de tener a su lado a una mujer como ella.

Las conversaciones sobre pasado y presente sucedían en cualquier lugar, en cualquier momento con naturalidad y sinceridad, y estas la hacían examinar sus anhelos, sus deseos, sus necesidad y sus metas. El Amo era esa persona que empujaba sus límites como un hábil psicólogo, como un amante avezado y dedicado, como un Maestro inflexible que te forzaba a superarlos para luego recompensarte con palabras de reconocimiento y gestos de amor.

Llovía, ella estaba sobre la cama mirando a su Amo mientras este encendía las velas que sacaron sus rostros de la penumbra en aquella oscura y fría tarde de invierno. La música sonaba suave y aquella pequeña mujer se retorcía entre las sabanas y la manta de la cama con algo de nervios mientras se mordía el labio. Su cuerpo chocó contra el de ella con la fuerza de una ola contra la pared de un acantilado tal era su tensión. Sabía lo que iba a suceder aquella tarde… era algo que temía y que no se sentía capaz de realizar. Y pese a que lo habían hablado infinidad de veces intentaba que nunca fuera la hora de la verdad. Las caricias, los besos, las manos de el agarrando con fuerza todo lo que era suyo, las piernas de ella enroscándose a su cuerpo como si quisiera formar parte de todo lo que significaba ahora… El deseo crecía contra su vientre duro cálido y firme y el de ella temblaba entre sus piernas húmedo y palpitante mientras los gemidos se derramaban contra el cuello de su Amo. El tiempo irreal y desnudo como ella dejó de tener sentido, aunque su cuerpo tembloroso y convulsionado marcaba el momento del primer orgasmo. Ahogado contra la boca de su Amo escapó por un hueco en gemidos incontrolados mientras su sexo se derretía entre sus dedos salpicando de placer el cuerpo de su amante.

-Sabes lo que quiero de ti…-dijo Él con una sonrisa mientras le permitía recuperar el aire y el espíritu. La cara de ella se contrajo en una mueca de frustración, pero Él la besó y la apretó contra su pecho -Has llegado a un acuerdo conmigo… has prometido que cumplirías todos mis deseos… y yo se con toda seguridad que eres capaz de esto… -susurró a su oído con aquella irresistible y seductora voz que erizó todo su cuerpo haciéndola entrecerrar los ojos de placer -Tómalo todo de mi… soy tuya…-dijo ella mientras llevaba una de sus pequeñas manos a su miembro para volver a endurecerlo, mirándole con sus tímidos ojos y la inocencia pintada en su rostro.

Él acomodó un cojín bajo su pecho y su vientre y acarició desde su cuello a su espalda lentamente hasta llegar a sus nalgas para separarlas y hundir su lengua en aquel lugar prohibido que la hacía retorcerse de placer al ser estimulado. Sus dedos pasearon por su sexo lentamente humedeciéndose con todo el placer acumulado y ascendieron lentamente por sus labios hasta llegar a su ano penetrándolo con lentitud y paciencia mientras su otra mano estimulaba su sensible clítoris.



La tensión era palpable al principio, pero lentamente el Amo con sus palabras, su paciencia y sus manos repartiendo placer y dolor de forma gradual y constante la sumergieron en una tranquilidad y una predisposición completa para terminar llegando al deseo puro donde su cuerpo se movía solo contra los dedos de este penetrándose profundamente entre gemidos que se acrecentaban inevitables y sinceros. Incluso llegó a tener en su interior la inimaginable cantidad de dos dedos lo cual era una proeza para ella. Y los dedos dieron paso al vibrador. Y el deseo de entregarle aquel lugar que siempre había guardado con celo y miedo eran ya plenos.

El glande tierno y firme rozaba su lubricado ano, y todo fue tan lento como fácil, se deslizó en su interior con calma arrancando profundos gemidos al sentir como aquella gloriosa carne desbordaba su estrecha cavidad anal abriéndose al Amo y dueño de cada centímetro de su cuerpo. Se sentía invadida por su virilidad de forma desesperadamente deliciosa, temblando sin control hasta que su cuerpo descansó contra el de el completamente llena.

Las embestidas fueron lentas al principio, la mano de ella con permiso de su vigilante Amo obtuvo el permiso necesario para recrearse de forma progresiva y violenta contra su sensible clítoris, convirtiendo su primera y ansiada vez en una caída en picado a la locura del placer apretando su miembro en cada orgasmo que contraía sus musculos y recibiendo su blanca esencia entre gemidos de placer y satisfacción absoluta.

Y por todo ello en su mente y su cuerpo, Él volvía a medrar, brotar y crecer como una lenta y fuerte enredadera, con sus deseos, sus pasiones, sus conocimientos, sus sueños, sus preocupaciones, su felicidad y florecía en ella junto con su propia necesidad de todo lo que Él significaba… Enamorada y entregada en cuerpo, mente y alma a su Amo. Pero el tercer día tocaba a su fin… y con este la segunda etapa… Y el Amo dio paso a la tercera parte de Él, el Daddy, que la purificaría por completo en su esencia más pura y sincera… la de su eterna niña.


sábado, 29 de noviembre de 2014

Purificati anima, ut vestri novus destination est alligatum: Etapa 1

Alma purificada, encadenada a tu nuevo destino: Primera etapa



La bofetada marcó el principio de todo… Pero no una bofetada de las que impactan y te dejan la mejilla roja. Aquella bofetada la tiró al suelo, desmadejada como un ovillo… rota nada más empezar por la sorpresa y la falta de preparación para aquel momento que tanto habían hablado. Su mirada siguió la trayectoria y ya no pudo separarse de los pies del ser inflexible y decidido que ahora la tomaba.

-Tu cuerpo y tu mente necesitan ser purificados… estas sucia… te has arrastrado por la miseria y la vergüenza, por un fango que desluce tu tierna y blanca piel… y si lo que realmente quieres es entregarte a mi completamente… tendrás que pasar por todo esto. ¿Lo has entendido?-dijo tomándola del pelo y colocando la punta del cuchillo bajo su barbilla mirándola con unos ojos y una expresión tan fría y seria que un estremecimiento la recorrió por completo mientras asentía en silencio. El cuchillo cambió de manos y otra bofetada la hizo torcer el gesto empeorando la quemazón de su mejilla -Si mi Dueño…-dijo ella con la voz entrecortada en un gemido estrangulado accediendo al ritual con el corazón acelerado pero la mente clara.

Durante tres días con sus tres noches aquella mujer fue lo más bajo… se humilló a sus deseos y se comprometió al ritual para convertirse en un animal que dormía a los pies de la cama cuando su Dueño consideraba que lo merecía, comía bajo la mesa en un cuenco metálico, le traía entre sus dientes las llaves, el periódico, las zapatillas y lo que requiriera. Durante tres días fue la perra obediente y sumisa que esperaba en la puerta cuando Él se iba para despedirle y lo recibía excitada y alegre cuando llegaba.

Era castigada cuando defraudaba a su Dueño demostrando flaqueza ante el acuerdo pactado. Los azotes llenaban sus nalgas y sus pechos de marcas púrpura, las bofetadas en su cara, la forma en la que la humillaba análmente jugando con su virginidad sin tomarla, las veces que sirvió de mueble en posiciones incomodas que al principio consideraba bonitas pero que terminaban por resultar dolorosas y cansadas, la temida cera derramada sobre su cuerpo cuando Él deseaba pintar, las pinzas que surcaban su piel de pequeñas marcas que dolían al ser retiradas sin piedad…

Obedecía para recibir sus premios de un Dueño serio que mostraba amor a través de sus pétreas expresiones acompañadas por caricias cuando menos y de los intensos orgasmos que le permitía tener cuando la usaba hasta dejarla exhausta. En los mejores momentos el salía a la calle y ella se abrazaba a su brazo. Lucía su collar de pinchos y una correa que era sujetada por su mano, llegaban hasta su parque favorito y allí Él jugaba con ella… lanzaba una pelota de goma y sonreía animándola a recogerla para luego acariciarle la cara y el pelo diciéndole lo buena chica que era.

Durante tres días y tres noches ella no tuvo voluntad, solo fue una perra que su Dueño acogió en su seno… Un animal sucio cubierto de mugre, roto, lleno de cicatrices. Pero su obediencia era pura y fiel… su compromiso de entrega… su necesidad de perfección para el que necesitaba que fuera su Dueño por siempre…

Aquello conmovía al monstruo, ver como aguantaba sus caprichos y retorcidos deseos demostrando su dureza y su masoquismo, estimulando su sadismo pero también sacando lentamente a flote a una parte de Él que se sentía orgulloso y enamorado de aquella pequeña y preciosa mujer. Esa parte fue tomando consciencia conforme los días terminaban y la acariciaba mientras dormía, curaba sus heridas en silencio, reconocía su valor y su sacrificio.

Y al amanecer del cuarto día… ella ya no yacía con el monstruo, yacía al lado de su Amo con un collar de cuero sencillo, elegante con una anilla vacía. Él se había convertido en la cadena, entrelazado a su pequeño cuerpo sujetándola contra su pecho despertándola con suaves besos sujetando su barbilla

-Buenos días-la sonrisa de su rostro y sus caricias la hicieron estremecerse de placer erizándose con un sentimiento de gratitud que la recorría. El dolor de las marcas permanecería durante un tiempo como testigo de aquella primera etapa sobre su piel y más profundamente arraigadas en el alma que había tomado entre sus manos para desgarrar lentamente de ella la infección que la había envenenado y ensombrecido.


viernes, 1 de agosto de 2014

Historias Prohibidas #004

El regreso del halo dorado


1.Ella no puede sino vivir en las sombras. De piel pálida y suave como una rosa lleva sangre lunar en sus venas y su fragilidad es engañosa.

2.De noche es ágil y esquiva. Cervatilla, la pieza más deseada, huidiza de Diosa encarnada, tendrás suerte si la acaricia tu mirada.

3.Pero un día de buena mañana se vio entre rayos apresada. El astro sol en un hombre encarnado la ansió en una sola mirada.

4.Apresada, forzada, arrodillada y golpeada, su luz la paralizaba y la maravillaba y su fortaleza le entregaba abandonada.

5.Ella que siempre había guardado para si su inocencia y su vergüenza tres su mirada sepultada... ahora se desconocía por completo.

6.Pero en su pecho la respiración desbordaba crecía y arrasaba imparable con sus dudas, con sus miedos, con su inocencia.

7.Y en el climax de aquellas sensaciones, con ojos vidriosos y labios maduros, cuando creía que iba a romperse se sintió liberada.

8.La rompieron como una ola en el punto más álgido hasta que su cuerpo y mente se dejó bañar pr los dorados rayos del sol en un mar en calma

9. Sin humillación, marcada e impregnada del sol, blanca e intacta su piel que había ardido sin quemarse con su dorada marca resplandecía.

10.Y esta es la historia de los hijos de la luna y el sol.

lunes, 28 de octubre de 2013

Historias Prohibidas #003.

La mujer había sellado inocentemente aquel pacto con sangre y el pergamino se convirtió en cenizas. Había perdido su voluntad y no lo sabía.

El acudió a su desesperada llamada, portando la tormenta a su alrededor mientras la lluvia calaba el cuerpo de la mujer marcando sus curvas.

Un rostro se dibujada en una densa cortina de agua se aproximó a ella. Aquella sonrisa y aquellos ojos parecían burlarse de ella.

Su pulso se aceleró y comenzó a respirar superficialmente. Cuando aquel ser se materializó frente a ella alargando su mano se desmayó.

Juraría que antes de perder el conocimiento aquel demonio la cogió en sus brazos. Se encontraba desnuda sobre la fría piedra de un altar.

El papel pintado de la realidad sugería un templo en ruinas en un bosque, pero tras los bordes ajados y levantaos se veía el infierno.

El diablo comenzó a tocar su cuerpo. Sus manos ardientes encendieron su piel y mojaron su sexo en cuestión de segundos. Le miró desafiante.

Este rió y tomó su mejilla con desdén y una sonrisa divertida -Mis víctimas no suelen tener tu carácter, estoy seguro de que me divertirás.

7 habitaciones bastaban para derrumbar sus voluntades, y un millar de manos la transportaban de una a otra tocando y castigando su cuerpo.

En la primera habitación castigó su cuerpo a golpe de látigo atada en cruz, un guiño a su fe de juguete que ningún valor tenía allí.

Lagrimas y rabia en la 2da, privada de su vista de su habla fue follada por el diablo con su cola y miembro mientras suplicaba en silencio.

En la tercera ya era una muñeca obediente, el le había susurrado que sería su esclava, suya lo que el deseara. Allí nunca faltaba trabajo.

Habitación tras habitación su voluntad se quebró, su cuerpo se transformó, su humanidad se perdió. Ahora era la zorra de su poderoso Amo.

Se había convertido en su sierva y algo de su esencia había penetrado en ella junto con su cálida leche inundándola, ya no era humana.

Ella le miró con gratitud y adoración y lamió su enorme polla mientras este acariciaba su mejilla sonriendo satisfecho -Eres mi mejor obra.

777 es la marca de este demonio, su deseo era que hasta el infinito aquella mujer fuera su reina, la princesa de las succubus.

La esencia de incontables hombres y mujeres sería absorbida por aquellos labios que ahora ya no destilaban inocencia, solo lujuria.

Y su Amo y Señor más poderoso dejaría su reino subterráneo algún día para derrocar el patético gobierno de los cielos.

Angeles caerían seducidos a sus pies postrados, sin voluntad para vivir, de todas ellas la mejor, aquella humana. 




sábado, 26 de octubre de 2013

Historias Prohibidas #002

El Domingo transcurría apático como de costumbre hasta que recibí su llamada -Nos vamos al parque, estoy allí en 20 min, no lleves bragas.

Ahí estaba El para sacarme de mi monotonía, para hacerme sentir, nerviosa, ilusionada, excitada. Me apresuré a cumplir sus órdenes veloz.


Con su vestido azul escotado logró salirse con la suya, me entraron ganas de arrancárselo y violarla en el rellano sin entrar en casa.

Apreté mis manos contra sus muslos mientras la besaba, comprobando su obediencia en su sexo húmedo y desnudo.

Deslicé en su interior aquel juguetito, enseñando el mando con una sonrisa perversa que hizo que su labio inferior temblara de deseo.

Cogimos el bus, ella con la mirada agachada, avergonzada, excitada y rodeada de gente, el cómo si fuera navidad mientras la hacía vibrar.

Sentía mi clítoris pulsar mientras juntaba las piernas a un susurro contundente de el mordiéndome los labios con escaso disimulo.


Aquel cosquilleo cesó quedando un eco cada vez más débil. Llevada por su firme mano confusa,  me di cuenta que ya habíamos llegado.

Mareada y extasiada, con las mejillas enrojecidas y temblorosa tomé tierra junto a su cuerpo sobre una manta, deseando que me utilizará.

Al cuestionable refugio de la vegetación del parque, guió su mano a mi pelo para bajar mi boca hacia su regazo. No hacían falta palabras.

Me lancé a devorar su deliciosa polla alzando mi mirada sumisa, atrevida, sintiendo los estragos en sus ojos de mi lengua rodeando su glande

Ante su implacable esfuerzo por hacerle estallar de placer tiró de su melena y le dio una "caricia" en forma de bofetada. Se había excedido.

Sujeta de las muñecas, empapada de vicio y morbo sus piernas y su sexo se abrieron desobedientes a su control, al servicio del Amo.

En vano intentó demostrarle esa rebeldía inútil que el devoraba con su titánica fuerza doblegándola y haciéndola entregarse a su lujuria. 


Sus sentidos enturbiados por el deseo no les dejaron ver a su alrededor a los pobres mortales que soñaban lo que Él tenía.

El éxtasis iba in crescendo, inmovilizada contra su Amo se entregó a un orgasmo duro y ansioso gimiendo su orgasmo a su oído.

Y al mismo tiempo Él se corrió apretando su cuerpo contra ella para recompensar su obediencia con su cálida esencia.


Las pobres almas en pena se fueron retirando y solos cubiertos por la manta reposaron sumidos en la más absoluta de las satisfacciones.

martes, 17 de septiembre de 2013

Historias Prohibidas #001.

En los rincones más recónditos de mi cuerpo algo que no supe nombrar comenzó a vibrar al sentir la cera sobre mi suave piel. 

Se derramaba en gemidos desde mi garganta, erizaba mis sensibles pezones y contraía mi sexo haciéndolo algo húmedo, vibrante, independiente. 

Las ataduras me retenían de pies y manos mientras mi cuerpo se removía en una incongruente mezcla de dolor y deseo. 

En una indefinible fracción de tiempo sólo pude sentir un anhelo brutal de más de aquellas desbordantes sensaciones que tu mano me brindaba. 


Entonces tu fusta quebró aquella segunda piel enrojeciendo un poco más mis pechos y castigando mis sensibles pezones, mi húmedo sexo. 

El tiempo abstracto y prófugo se fue de vacaciones junto a mi respiración, tus dedos dentro de mi marcaban un ritmo que no pude seguir. 

Y al borde del orgasmo liberaste la venda dejando mi agitado sentir expuesto en mi mirada, para tu deleite mientras te sentabas a fumar. 


Mi cuerpo temblaba, fue el cigarro más largo de la historia. En un abrir y cerrar de ojos ya libres, me sentí engañada por tu siguiente paso. 

Apoyada sobre mis rodillas y mis manos, comenzaste a follarme. Presa de tus manos, una enredada en mi pelo y la otra azotando el ritmo. 

Aquella montaña rusa sin fin subió hasta lo más alto para caer en picado en el orgasmo más largo y glorioso de mi vida. 


Decidiste llenarme de ti utilizando mi culito, que agradecido o confuso te acogió hasta que sólo pude aferrarme a la sábana y morir contigo. 

La muerte más dulce, entre tus brazos, extasiada yo, y tu endiosado acariciando con ternura los cabellos de la musa de tu oscuro sentir. 

Tuya, tu juguete, tu dulce y sumisa muñeca, tu infinidad escrita en mi entrega, por siempre.