Imágenes al azar.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un pequeño juego. Un gran regalo. Parte I

Él sabía que sus primeras veces habían sido un desastre, que el egoísmo de sus parejas y su falta de entusiasmo para realizar sus deseos más íntimos y profundos la habían hecho una mujer rebosante de fantasías por cumplir, y como siempre se proponía cambiarlo todo, como si fuera dueño del tiempo y pudiera retroceder para cambiar el curso de la historia.

Una nota y un paquete esperaban en su casillero aquella mañana, extrañada tomó la nota y la leyó detenidamente con creciente sorpresa y una sonrisa aflorando en sus pequeños labios pintados de rojo; "Feliz cumpleaños gatita, hoy va a ser un día de lo más interesante para ti. No puedo evitar sonreír mientras escribo estas líneas y más aun pensando en lo que te espera. Quiero que tomes lo que hay en el paquete y que te lo pongas para hacer de este día algo memorable..."

La chica tuvo que releer aquella nota varias veces para entender que de nuevo jugaba con su mente ocultándole lo que se proponía, aprovechándose de la incertidumbre para hacer con ella lo que le daba la gana. No sería fácil, pero ella confiaba en Él y en su capacidad para asombrarla y meterse en su mente ocupándolo todo, como si sus palabras y sus gestos fueran capaces de mover los hilos de su voluntad y obtener siempre lo que se proponía. Con una sonrisa terminó de secar su piel húmeda tras la ducha y comenzó a vestirse con la ropa que Él había dejado para ella. Era un misterio como había logrado entrar en un vestuario femenino para dejar en su taquilla todo aquello sin haber armado un alboroto, un misterio más en su larga cuenta.

Tras abrir el paquete lo primero que pudo comprobar fue que entre la ropa y otras "cosas" que había en su interior, no había lugar para ninguna braguita, tanga, ni cualquier otra pieza de ropa interior lo cual hizo que frunciera el ceño imaginando lo avergonzante que sería salir a la calle sin nada, expuesta, sabiendo que cualquiera que le mirara (y vaya si la mirarían...) vería todo con su visión de rayos x. Con un suspiro se dejó llevar con tal de disfrutar su regalo que aunque estaba poniéndola nerviosa por retar a su personalidad retraída y a su instinto de pasar desapercibida también estaba convirtiéndose en una euforia lenta pero segura que descendía desde su pecho hasta sus rincones más íntimos.



Se sentó en el banco y lentamente acarició sus piernas mientras las negras y sedosas medias se deslizaban por su pálida piel y una risilla feliz e infantil escapó de sus labios cuando comprobó el gatito que las adornaba. Tras ajustar el liguero que las acompañaba a su cintura y a sus nuevas medias tomó el vestido y se lo puso no sin cierta dosis de vergüenza al comprobar como le caía ante el espejo. Era lo suficientemente corto como para que las medias y las ligas se vieran, demasiado transparente como para que invitara a dejar que la imaginación de todo aquel que la viera se desbocara como un potro salvaje y sabía que lo suficientemente accesible para que sus manos la volvieran loca aprovechándose de su sexo desnudo que aquellas alturas ya comenzaba a palpitar por culpa de sus perversas maquinaciones.

Cuando sacó los zapatos y los vio, una pequeña exclamación de indignación salió de su boca -¡Pero bueno! ¿Tacones? Me quiere matar... ¡eso si no lo cojo yo antes! -Con un suspiro se los calzó lentamente y se puso en pie tentando el suelo con ellos y se giró para observar la imagen que el espejo le devolvía. Allí estaba ella... completamente vestida de negro con su pelo rojo brillando contra el oscuro contraste junto con sus labios color granate y su piel pálida. El espejo le devolvía la imagen que el quería de ella... la imagen de su niña, de su ninfa, de su muñeca pálida vestida para la ocasión. No pudo evitar esbozar una sonrisa sabiendo que sería el objeto de su complacencia desde el momento en que sus ojos se posaran sobre su cuerpo haciéndola ruborizarse.

Volvió a su taquilla y recogió la mochila con sus cosas tomando el paquete para guardarlo en ella, sin embargo al hacerlo algo cayó sobre el banco rodando con un tintineo. Se agachó rápidamente para evitar que cayera al suelo y lo tomó en sus manos examinándolo unos segundos sin entender muy bien que era hasta que cayó en la cuenta, lo que hizo que su cara cambiara y su corazón diera un vuelco. Tenía en sus manos una pequeña joya anal con otra pequeña nota pegada a ella; "No es la colita que me gustaría que llevaras, pero se que si hubiese pretendido hacerte ir por la calle con un plug tan vistoso no te hubieras movido del vestuario y hubiera tenido que ir a buscarte yo mismo... Póntelo y disfruta el camino de vuelta a casa" -arrugó la nota de papel indignada y la tiró a la papelera más cercana mientras volvía a examinar la joya, el tono de su pequeña nota era lo que la mosqueaba, de nuevo demostrando que sabía exactamente como se sentía, ese tono pretencioso y malvado con el que la empujaba a hacer cosas vergonzosas... ese tono firme y divertido que odiaba y al mismo tiempo empapaba su coño contrariándola con el disfrute. Suspiró y bajó la mirada derrotada, no podía decirle que no, era incapaz, se había tomado muchísimas molestias y aun no sabía ni la mitad de lo que le tenía preparado...

Se metió en el baño más próximo y subiendo un poco el vestido se acomodó mirando la joya un instante. Estaba fría al tacto... era brillante, metálica y su forma y la joya que decoraban el extremo circular eran bonitas en aquel tono rojo sangre, pero sin duda el extremo más amenazador fue la punta cónica redondeada que tendría que introducir lentamente en su pequeño y poco entrenado ano... Con un bufido de frustración dejo de torturarse y dijo -Me las pagará... no se como pero me las pagará... -Metió la joya en su boca y la lamió para lubricarla antes de llevarla entre sus nalgas. Un grito de excitación y sorpresa escapó de sus labios -Ahhhh, joder...-estaba fría al tacto con su piel, pero el verdadero escalofrío había sido de excitación al rozar su coño empapado por la excitación de verse allí cumpliendo con todos sus deseos, apunto de meter un pequeño juguete anal en su culo con las piernas separadas, la espalda flexionada, mirando el suelo con la frente apoyada en la puerta del minúsculo habitáculo. Lubricado por aquella excitación tan sorprendentemente abundante lo empezó a mover en círculos sobre su culo cerrando los ojos, sintiendo la excitación del momento que anticipaba a introducir algo en el. Empujo. Empujó lentamente y sintió como su ano cedía mientras su mente se llenaba de la imagen de Él y sus dedos y su lengua jugando sobre su pequeño agujerito.

Todo había terminado, antes de que pudiera darse cuenta, abrazada a la puerta de aquel vulgar retrete jadeando, sintiendo como su coño palpitaba pidiendo guerra, deseando meter sus manos entre sus piernas para introducir sus dedos hasta lo más hondo de su empapada carne... no obstante había una orden explicita en mayusculas al final de la nota que rezaba un "NI SE TE OCURRA MASTURBARTE, que tengas un divertido camino de vuelta" que ahora cobraba sentido y que hizo desear morderle muy fuerte con uno de aquellos bocados a traición que tanto odiaba. Recogió el resto de sus cosas y salió del edificio maldiciendo en silencio lo difícil que era andar apretando su cuerpo para evitar que aquella dichosa joya saliera de su cuerpo. Por fortuna solo eran unos pocos metros hasta la parada del autobús que la dejaría en la puerta de su apartamento. Aun quedaban unos minutos para que el autobús llegase así que se dispuso a sentarse cuando se vio interrumpida por un mensaje en su teléfono. Más instrucciones... "No te sientes sobre la falda... sino sobre tu piel... sobre la joya. Juega a moverte discretamente sobre el asiento :)" -como si su maldito Dueño fuese un vidente o estuviera espiándola de alguna forma. Obedeció y sintió como la joya se movía en su interior y como su coño se contraía y palpitaba con aquel reajuste. Reprimió un gemido de placer y obedeció para sentir aquella extraña e incomoda sensación en su interior que al mismo tiempo la excitaba.

Por fin llegó el autobús, se subió en el y buscó un asiento solo para maldecir su suerte pues en aquella hora estaba de bote en bote. De pie agarrada a una de las barras cogió su móvil dispuesta a mandarle un mensaje, sin embargo se le había adelantado una vez más "A estas alturas tienes que estar completamente desesperada por llegar a casa y probablemente además de muy cachonda y mojada estarás deseando morderme... Es una pena que vaya a amordazarte y a follarte nada más entres por la puerta :)" Un bufido de consternación escapó de sus labios mientras lo amenazaba con miradas de odio en emoticonos. Guardó el móvil contando mentalmente las paradas que le quedaban hasta llegar a casa e intento centrarse y disfrutar de las sensaciones, de la inquietud, de saberse un juguete en sus manos y comenzó a notar como su coñito volvía a palpitar, y como su humedad se marcaba entre sus muslos haciéndose notar. Pero la tortura llegó a su fin y se bajó del autobús notando como el pequeño salto hacía que la joya pugnase por salir de su interior obligándola a apretarla y a introducirla con su voluntad y su esfínter reteniéndola de nuevo en su sitio.



Subió en el ascensor mientras agitaba su pie nerviosa, empezaba a sentirse realmente incómoda de haber estado aguantando el plug durante el trayecto. Por fin salió del ascensor y caminó los pocos metros que le separaban de Él, sacó las llaves y abrió la puerta del apartamento presa de nervios y excitación a partes iguales. Y allí en el salón le esperaba Él... vestido con sus acostumbrados vaqueros y esa camisa negra que le caía tan bien con su sonrisa de lobo dibujada en su rostro y la cena iluminada por las velas. Se acercó hacia Él dispuesta a decirle todo lo que había pasado por su mente solo para caer de rodillas anulada en cuanto el la cogió del pelo y tiró con fuerza y tomándola de la barbilla y de las mejillas con una sola de sus manos la besó lenta y deliciosamente, desarmando todos los pensamientos de frustración que había desencadenado aquel juego en su mente, relajándola y haciéndola suspirar entregada -Es hora de cenar... Ve al baño, saca el plug, aséate y siéntate a la mesa... Feliz cumpleaños gatita...-dijo con aquella voz suave y ese tono de control tan odiosamente atractivo. La noche solo acababa de comenzar...

lunes, 11 de mayo de 2015

Atesorando tu perfume de puta


Me levanto de un sueño profundo, y tus ojos me miran con ese brillo de niña traviesa, tus manos me buscan y me acarician. Una sonrisa se dibuja en mi rostro en mudo entendimiento de la situación. La conozco, te conozco, se lo que estas pensando y lo que tu cuerpo expresa y busca... No tardo en ver como tus manos se pierden bajo el pantalón del pijama buscando tu sexo, acariciándolo en la penumbra levemente iluminada por la luz del mediodía filtrándose a través de la ventana.

Me estiro y me desperezo mientras una de mis manos recorre tu costado ascendiendo por tu cuerpo lentamente, acariciando tu piel, arañándola con mis uñas mientras siento como igual que tu deseo ha despertado en ti, mis ganas de jugar y divertirme usándote también van tomando fuerza. Tomo tu cara por las mejillas con una sola mano y beso tu boca con fuerza mordiendo el labio y tirando de el para retirarme con una sonrisa de lobo de las que hacen que tu coño se derrita como un azucarillo.

Me siento sobre la cama y te digo -Quítate las bragas... - a lo que obedeces en silencio bajándolas hasta tus muslos donde te doblas sentada sobre tus rodillas, mirándome con esa sonrisa en tus rostro, mordisqueando tus labios y acariciando uno de tus dedos con tu lengua con esa niña puta e inocente al mismo tiempo que tan cachondo me pone. -Quítatelas joder!-digo ansioso llevándome una mano a los ojos para bufar meneando la cabeza exasperado.

Tu terminas de quitártelas y arrodillada me miras esperando y yo te descoloco lanzándote la almohada contra el pecho -Quiero que te frotes con ella... -con una sonrisa me aparto de la cama y te veo asimilando aquella orden sabiendo que es uno de mis caprichos, uno de mis caprichos de Daddy vicioso que te encanta satisfacer... -Si Daddy... - dices en un susurro mientras separas las piernas y te colocas sobre la almohada para comenzar a mover tus caderas muy lentamente adelante y atrás cabalgando aquel trozo de tela sobre el que pondría mi rostro los 5 días siguientes de la semana hasta que volviera a tenerte a mis pies dispuesta para ser usada.

Con una sonrisa lobuna me pasé la lengua por los labios mientras empezaba a divertirme viéndote coger ritmo, disfrutando del roce de la tela contra tu sexo, abrazándola entre tus piernas, recolocando tu cuerpo para ejercer presión con tu pubis contra ella como si la desesperación por dejar tu esencia y tu aroma para el dueño de tus perversiones y tus deseos más oscuros.

A tu espalda mis manos tomaron posesión de uno de mis juguetes favoritos para azotar, ese flogger de cuero negro elegante, corto y manejable. Empezó a marcar el ritmo exigiendo más contra tu piel mientras tus gemidos se alzaban y el aire se inundaba de ese aroma a puta en celo que inevitablemente endurecía mi ser. No había nada como tomar el control de la otra persona y envenenarla de vicio para ver como este recorría su sistema y la transformaba... 

El flogger fue sustituido por mi mano acariciando tu culo deliciosamente marcado por las tiras de cuero, acaricié la zona enrojecida y dejé que mis dedos obraran a su antojo... no tardaron en perderse en las profundidades de tu coño empapado con el sonido audible del aire al entrar en el -Estas tan abierta que el aire recorre tu coñito de puta, pequeña -dije divertido mientras lo castigaba hundiendo mis dedos en ese punto de carne húmeda y rugosa que te hacía temblar y gemir desconsolada perdiendo el control de tus músculos, alzando tus gemidos, acallando tu parte racional y transformándote en un animal sediento de sexo. 

Saqué mis dedos a tiempo, conociendo bien tu cuerpo, sus ritmos, y los efectos de aquella retirada forzada que colocaron un puchero en tus labios y una mirada de reproche que resbaló por mi indiferencia como la saliva y otros fluidos por el latex. Me apoyé contra la mesa cruzándome de brazos y con un gemido de exasperación cerraste los ojos y volviste a apretar tu cuerpo contra la almohada para follártela como tu Dueño había ordenado. 

Con una sonrisa ante tu diligencia para obedecer mis ordenes me senté frente a ti en la cama y dejé que reposaras tu mejilla contra mi mano. Podía sentir las gotitas de sudor concentradas sobre tus rosadas mejillas, tu aliento cálido, tus gemidos derramándose contra mi piel y tu lengua húmeda lamer mi mano como una perra puta y agradecida por aquellas sensaciones. Mis manos cogieron tu pelo con firmeza y dirigieron tu boca a mis pies donde adoraste tu entrega a mi mientras sentías como el orgasmo llegaba a la velocidad de un orient express sin frenos; escandalosamente rápido y glorioso.

Las convulsiones se agitaban en cada músculo de tu ser, podía apreciarlas desde mi posición privilegiada, siempre por encima de ti. Tu culo se contraía y relajaba y tus caderas se movían desesperadas en un último esfuerzo por frotarte contra la tela mientras que estirabas los pequeños pies con sus pequeños deditos, aferrada a mi entre sollozos y quejidos de profundo placer, en uno de esos orgasmos que expresas como la niña pequeña que eres derritiéndome de ternura y de placer al mismo tiempo.

Con una sonrisa te acuné contra mi regazo y acaricié tu cabeza y tu rostro jugueteando a rozar tus labios con mis dedos mientras recuperabas de nuevo el ritmo y la normalidad -Buena chica... ¿Te ha gustado? -alcé tu cara para recibir una mirada dulce y húmeda de tu rostro sonrosado por la excitación y el esfuerzo -Si Daddy... Gracias Daddy... -dijiste con tu dulce voz haciendo que mi pecho se inundara de esa sensación cálida y orgullosa de saberme poseedor del mayor de los tesoros; tu inocencia, tu deseo, tu perversión... tu entrega.

Tomé la almohada y la saqué sin dejar de frotarla contra tu húmedo y sensible sexo provocándote los últimos y tortuosos espasmos de aquella sesión que había surgido improvisada como tantas otras cosas maravillosas contigo. Con una sonrisa la llevé a mi rostro y cerrando los ojos la olí para retirarme y decir -No voy a encontrar forma de no echarte de menos a mi lado esta semana zorrita... 

jueves, 7 de mayo de 2015

Subespacio


Tu rostro es un espejo a mil emociones que me queman desde adentro... Puede derretirme con la ternura más pura e inocente o incendiarme devastadoramente con esos gestos y esas formas que tiene tu precioso ser de exteriorizar la zorrita viciosa que hay en ti esperando a ser llamada. 

Todo empezó con una inocente petición... con un dulce... ¿Quieres jugar conmigo Daddy? Yo ni siquiera estaba preparado para lo que estaba por venir, estaba cómodamente tumbado en el sofá vagueando puede que con una cerveza o con el cigarrillo electrónico entre mis labios disfrutando básicamente de no hacer nada hasta que las ganas de comer hicieran acto de presencia pero... ¿Quién soy yo para negarle nada a esos ojos? ¿A esa voz de niña buena e inocente que esconde tanto detrás?

Sonreí y te llevé de la mano hasta la habitación donde nuestros juegos prohibidos tenían lugar y allí en aquel espacio reducido te desnudé lentamente, empezando a sentir como mis ojos y mis manos tomaban posesión de tu piel, de tu deseo, de tu entrega... erizándola con la yema de mis dedos, humedeciéndola con mis sonrisas y mis miradas cargadas de perversas intenciones, mientras obediente y sumisa permanecías quieta y silenciosa dejándote hacer por el dueño de tu placer, temblando como una hoja deseosa de ser arrancada y mecida por la tempestad y la tormenta rugiendo en tus entrañas.

Solo desnudarte, vendarte los ojos, y anular tus sentidos para potenciar tus sensaciones... solo eso fue suficiente para que la máscara de Daddy atento y dulce cayera y en su lugar el lobo despertase. El lobo es esa criatura egoísta e implacable, ese monstruo creciente que se nutre de tu dolor y de tus ansias masoquistas, relamiendo sus labios mientras su enorme miembro se aprieta contra tu muslo, húmedo y viril, palpitando al unísono con tu hinchado clítoris dotado de vida por caricias, arañazos, mordiscos y sonrisas de velada y satisfecha crueldad.

Haciendo acto de presencia y dispuesto a ser el fruto de tus más dulces tormentos, con un tirón de pelo y mi mano sujetando tu cuello con fuerza centré tu espíritu en el medio de la más deliciosa vorágine agregando un duro bocado para después retirarme dejándote en una espera desesperada. 

Mis manos recorrieron los juguetes que esparcí sobre la cama sin orden ni concierto, consumido de puro caos y ansiedad por obrar maldades de las que dejan marca sobre tu piel. No necesité pensar mucho, mis manos tomaron las cuerdas ya algo desgastadas por el uso, desenrollándolas y acariciándolas, las fui estirando y alisando, preparándolas mientras observaba tu pecho subir y bajar con una respiración relativamente tranquila que me apresuraba a romper en un crescendo errático de un momento a otro. 

Recordaba las terribles ganas que tenías de que jugara con ellas en tus pechos y con rápidos y ágiles movimientos tracé círculos asegurando la cuerda contra ellos, apretándolos sin piedad deseando ver como la falta de circulación los amorataba sensibilizándolos para ser castigados y dotándolos del color que daba nombre a mis vicios y mis virtudes de dominante.

Me retiré para relamerme observando la obra de una mente y unas manos que obrando febriles y veloces sin necesidad de pausas ni reflexiones, dispuestas únicamente para llevarte a la cumbre implacables dejaron tus deseos de cuerdas bien atados. Parecías tranquila en el exterior, pero las señales ya estaban ahí, respirabas superficialmente por la boca y no por la nariz enseñándome la curva de tus deliciosos labios y tus dientes blancos. 

Me dispuse a acentuar aquella agitación amordazándote con esa bola ligera y llena de agujeros que dejaba pasar tu excitación en forma de plateada y dulce saliva a través de su curva silueta descendiendo por tu barbilla para concentrarse en su extremo y juguetear con la gravedad en imágenes tan morbosas como inocentes que hacían que me mordiera los labios con avidez...

Tomé entonces un rotulador y dibujé sobre tu piel las tiernas palabras que te hacían mía... "Daddy´s lil girl", dibujando un corazón en la última "i" y me maravillé de aquellas inocentes palabras brillando sobre los pechos de una mujer que en aquel momento se removía inquieta como una puta deseosa de ser penetrada. 

Y para completar aquel bonito cuadro de cuerdas, pintadas y pechos amoratados quise aprovecharme de tu sensibilidad creciente pinzando tus pezones con firmeza, deleitándome en la simetría de 3 y 3 pinzas por cada uno y en tu cara cambiando a cada mordida que te dieron al colocarlas y cada vez que las movía jugueteando con ellas con una sonrisa despiadada.

Satisfecho me volví a mis juguetes y en el caos encontré el orden, tomando el flogger que tanto me gustaba y acariciando sus muchas tiras de cuero flexionándolas y balanceándolas mientras me acomodaba y situaba a la distancia adecuada. Las tiras restallaron con firmeza contra tus tetas haciéndote lanzar un fuerte gemido de placer, y se sucedieron una y otra vez alternando el ángulo, la firmeza, de una caricia leve a un golpe seco y picante, llenando las pausas con mis dedos contra tus pezones pellizcándolos y haciéndote gimotear como una perra llorosa rogando más fuerza, más intensidad, más placer...

-¿Te gusta puta? ¿Estabas deseando que torturase tus tetas verdad? *dije subiendo mis manos a tu mandíbula para tomarla con firmeza mientras mis dedos abrían tu boca y la exploraban recorriéndola lascivamente sonriendo ante tus gemidos ahogados como toda respuesta. No la necesitaba... Escupí en tu cara complacido y te observé relamerte como una perra gozosa, como un animal al que se le lanza el más rico manjar, entre respiraciones agitadas... 

Alterné mis manos y los juguetes que había traido para azotar no sin antes percatarme de que al estar en aquellos días del mes la humedad de tu sexo empapado se entremezclaba con el color y el aroma de la sangre... y aquel aroma que inundaba la habitación... aquel olor de hembra excitada, sumisa, emputecida, y domada me hacía enloquecer... Retiré la mordaza y la dejé descansar atada sobre tu cuello como un húmedo collar testigo de la lascivia que se acumulaba en tu boca. Derramaste tu saliva sobre tu pecho y yo me apresuré a lamer lo que quedaba en tu barbilla y a escupir en tu boca para besarte cogiéndote de las mejillas volviendo a darle voz y coherencia a tus gemidos y tus súplicas.

Un pensamiento igual de rápido que todos los demás cruzó mi mente y antes de que tuviera tiempo de plantearme como hacerlo enchufé tu juguete favorito a la corriente, ese hitachi curiosamente de color morado que apreté y aseguré entre tus muslos con una orden no menos firme y dura en mi voz -Cruza las piernas y no se te ocurra separarlas...-dije mientras lo accionaba y me retiraba para ver el efecto incapaz de reprimir una carcajada de esas que denotan que el lobo es un encantador sádico hijo de puta sin sentimientos.

Mis dedos juguetearon con las pinzas nuevamente mientras te removías y te encorvabas bajo el intenso vibrar de aquel tortuoso juguete apretado entre tus piernas y los labios de tu coño y estimulando sin piedad tu clítoris. Azoté con fuerza tus pechos que lucían pequeñas marcas de sangre tan exaltada bajo la piel como los gemidos convertidos en pequeños grititos de placer que exhalaba tu amordazada boca -Ni se te ocurra encorvarte... te quiero recta como una puta vara- dije colocándote con un tirón del pelo y alzando tu rostro.

La sangre entremezclada con tu excitación y tu humedad había descendido inadvertida para ambos lentamente por tus muslos apretados mientras yo me deleitaba desatándote, acariciando tu piel en cada pasada que liberaba lo que antes había hecho mío restringiéndolo, la idea era dejar a tu piel y tus pechos respirar, pero tu vicio no conocía limites en aquella sesión, y mis ganas de empujarte, de enloquecerte, de romperte no tenían fin... Rodeé tu cintura con un par de pasadas básicas y enseguida dirigí la cuerda a tus muñecas enlazándolas con la suave pero firme opresión de las fibras algodonadas e inmovilizando tu poca voluntad de escapar o reaccionar ya de sobra evaporada por la tensión que empezaba a alcanzar la sesión. Volví a atar tus pechos con lo que restaba de cuerda, en pasadas rápidas, improvisadas pero firmes que no venían en ningún libro ni tutorial, trabajando con lo que mi imaginación disponía para hacerte mía ferozmente.

Mis dedos se hundieron contra tu húmedo y empapado coño y apretaron tu clitoris mientras aun sostenías el hitachi temblorosa y derretida, gimiendo desconsolada, babeada, y mareada de todas aquellas emociones que ocupaban un tiempo abstracto en aquel reducido espacio que era nuestra habitación. Pero yo no necesitaba gran cosa, no necesitaba herramientas de experto, no necesitaba un espacio más amplio para actuar sobre ti (y recuerdo que solo decirte esta frase hizo que te mojaras profundamente), tu y yo y mis gastados y preciados juguetes eran más que suficiente...

El momento de parar llegó, y cuando te desaté y quité el hitachi, toda la tensión, toda la fuerza, toda la lascivia, todas las respiraciones contenidas, los regueros de saliva, el flujo, la sangre, mi polla endurecida contra tu piel, mis uñas marcando tu espalda, tu entrega, mis ansias de romperte... se quebraron en tu pecho... Tenía delante de mi la personificación del subespacio, drogada y débil apenas sujeta por tus piernas pero firmemente agarrada por mis manos... con los muslos cubiertos de sangre y flujo... 

Te llevé a la ducha y allí lavé tu cuerpo lentamente mientras te hablaba y te miraba atento a cada detalle. No estaba preparado para todas esas sensaciones, sentí como rompiste a llorar entre mis brazos mientras te apretaba acunada contra mi pecho, y aunque no fuera la primera vez que aquello ocurría... nunca había sido de forma tan intensa. Te sentía temblar como una hoja, deshaciéndote apretada contra mi ser. Mi temple se resquebrajó en el momento en que dijiste sentirte mareada, con los oídos zumbando y la visión sumida en ese blanco fruto del shock y la bajada de tensión. 

Pero pese a todos los temblores que vinieron a hacerse sitio en mi cuerpo, en mi voz y en mi mente por lo general aprehensiva, mis manos tomaron el control de la situación, terminaron de bañar y limpiar tu cuerpo y te acompañaron hasta el sofá arropándote con una manta y besándote mientras Daddy volvía a tomar el control firmemente compartido con el Lobo para cuidarte. Te abracé desde la espalda contra mi cuerpo y te dejé reposar mientras te acariciaba y te hablaba sobre lo que había sentido, sobre como había sentido la felicidad en tu gozosa lujuria y en mi fiera dominación, sobre como había roto los límites de mi contenido y aun por explorar lado sádico. 

Cuando por fin dejaste de temblar me puse en pie y te dejé viendo un poquito de televisión para no pensar y desconectar... Seguía sintiéndome eufórico, increíblemente controlador hasta para hacer un kilo de pasta cocinada con amor y dureza  que por cierto quedó deliciosa y que nos duró comida y cena... (A esas alturas eran las cinco y media de la tarde.... Una sesión se nos había comido el sentido del tiempo y lo había escupido a placer deformado y relativo). 

Disfruté viéndote comer en silencio valorando casi tanto la pasta como mis miradas de preocupación y protección, y danzando retiré los platos en un abrir y cerrar de ojos y te llevé a la cama donde yacimos aun comentando con cansancio todo aquello hasta que la tranquilidad de saberte segura volvió a mi y curiosamente... me dormí agotado y tu permaneciste despierta a mi lado... 

Ahora pensando en frío y más allá de esta gloriosa última sesión siento ganas de más... quiero entenderlo todo mejor, quiero saber como funciona y volver a  provocarlo de otras maneras... las ideas me rondan y se agolpan en mi mente, y tu rostro... tu rostro sigue vivo en mi mente como expresión pura de mil emociones que me hacen sentir Daddy, lobo, sádico, protector, amigo, compañero, amante, y mil roles entremezclados que desembocan en inevitables sonrisas de satisfacción sabiéndote una de las personas más importantes de mi vida. 

miércoles, 4 de febrero de 2015

El poder de Dominar y ser dominado

Me gusta mi piel de cordero, mi voz suave, esa parte de mi que movida por la empatía mantiene las aguas encauzadas y que al mismo tiempo tiene el poder de convertirlas en una corriente descontrolada y arrolladora de sangre hirviendo sobre la piel, de respiraciones erráticas y ansias de un poco más profundo y un poco más fuerte.

Adoro la tensión previa y el tira y afloja que precede a las sesiones... Eso también demuestra poder y en él no interceden más que los méritos propios para hacerte con la mente y el cuerpo de la sumisa. Y es que el poder no te lo da el atrezzo de un traje o de unos utensilios, ni hay cuerdas tan fuertes como las miradas o los susurros, susurros tranquilos y excitantes de amenazadoras intenciones contra la piel, erizándola en toda su extensión o las manos reteniendo las muñecas de la presa mientras sientes la fuerza incontrolable de dominarla y su indefensión contra tus dientes.

El poder es esa droga de doble dirección que retroalimenta la Dominación y la sumisión convirtiendo a dos personas en las piezas de una perfección que no se alcanza ni se siente con todo el mundo ni de la misma manera. El Amo siente una concentración y una sensación intensa de ansiedad que deja salir a través de sus manos, la sumisa soporta los embistes de unas olas que la moldean y desnudan de toda sensación física y emocional, como si se desligara de todas sus ataduras convirtiéndose en placer y gozo, en obediencia y en entrega.

El tiempo de ella para jugar con Él había terminado, la provocación en plena calle, los susurros al oído en aquel sitio público donde se sentía a salvo, sus pequeñas manos causando estragos, excitación, gruñidos y miradas ardientes con promesas de castigos en cuanto llegaran a casa.

Ahora las sonrisas pertenecían a Él, a su boca, a sus dientes asomando con ansias de marcar su piel, empequeñeciéndola con una mirada ardiente y un pulso firme mientras la sentaba sobre la silla de su escritorio y la empujaba con la bota para rodar unos metros fuera de su alcance.

Lentamente y con un pulso firme y seguro desabotonó su camisa sin dejar de mirarla mientras veía como se mordía los labios inconscientemente y sentía como su sexo comenzaba a derretirse humedeciéndose bajo sus inocentes braguitas.

Extrajo el cinturón y recogiéndolo con calma  avanzó enfundado solo en sus vaqueros, la tomó del cuello y la besó profundamente bebiendo de los suspiros de una respiración contenida desatada de forma explosiva contra aquellos labios que adoraba.

La cogió del pelo y la hizo caminar con un gemido y una expresión sublime mezcla de dolor y placer, apoyándola contra las literas cerradas con los pechos apretados contra la fría superficie tan erizados que dolían pidiendo a gritos sus cálidas y fuertes manos recorrerlos.

Alzó sus manos y estas abrazaron el soporte metálico de la litera superior. Notó sus manos azotando sus muslos para separar ambas piernas. Y allí con todo su cuerpo expuesto, tembloroso de frío y de excitación permanecía quieta y tranquila, excitada y agitada al mismo tiempo a la espera de su castigo.

El cinturón surcó el aire e impactó contra su culo una vez dejando aquella quemazón tan deseable y el silencio que la precedía. -Cuenta todo lo que puedas... Vas a perder la noción del tiempo y de los azotes que te de esta noche... Voy a volverte loca...-susurró Él con aquella voz tan terrible como gloriosa que la hacía estremecer de arriba a abajo.

El cinturón calentó y marcó su piel en surcos anchos y rojizos mientras la cuenta se hacía cada vez más entrecortada y entremezclada de suspiros y gemidos. El problema realmente serio vino cuando sus manos tomaron el relevo y mientras con una la azotaba arañando su piel con la otra se perdía en el interior de su sexo inundado de placer nublando su razón y su juicio en aras del placer y el dolor confuso y absoluto de sus manos.

El tiempo fluye distinto en ellas, como si sus poderes controlaran su relativo transcurrir tan bien como las emociones y sensaciones sobre su cuerpo. Los brazos cansados fueron devueltos a su posición natural contra su pecho, donde sentía que pertenecía, exangue, derrotada, conquistada, sumisa y obediente como una muñeca con el corazón y el alma puestas a sus pies.

Y tras un breve receso para hidratar la garganta seca y tranquilizar el cuerpo sin dejar de acariciar su húmedo sexo la sesión continuará por el tiempo necesario y con el rumbo que desee su caprichosa voluntad hasta cumplir su palabra de romperla en mil pedazos y recomponerla contra su pecho satisfecha, especial y única hasta que el sueño se lleve las dos conciencias y deje sus cuerpos yaciendo agotados y entrelazados.


martes, 3 de febrero de 2015

~Little girl and Big Bad Wolf~

Estos pequeños textos son los primeros que me nacen escribir desde hace un tiempo... Es un intento de exhalar un hálito de inspiración para unas pequeñas manos de artista que bajo mi insistencia un poco densa accedieron a regalarme la ilusión por un dibujo suyo... Muchísimas gracias bonita!

Te planteo varias escenas que me suscita tu idea y dejo a tu elección aceptarlas o tomar de ellas lo que creas adecuado... independientemente de ello espero mucho que disfrutes mis torpes pero sentidas letras ^_^

-Escena 1

Poco queda por decir que no haya dicho de la dulce y tierna inocencia de la niña que ama al lobo,. Ese lobo oscuro de mirada ardiente que protege la desnudez de caperucita, escondiéndola de vientos hirientes que no dejan cortes en su dura piel, oculta entre sus patas, derramando con su lúbrica lengua el néctar de su lujuria palpitado desde su corazón hasta su boca pervirtiendo la inocencia en la íntima fiereza de su posesividad animal.

-Escena 2

La niña hundió sus pequeñas manos entre el denso pelaje de su rostro y apoyando su pequeña frente sobre la testa del animal lo besó volviendo su oscuridad blanca y pura como su piel. Congelados en aquel momento donde el lobo ronroneaba con los ojos cerrados, aquel gigantesco ser arrullaba el pecho de la niña que lo miraba tranquila con una sonrisa mientras mecía sus dedos en las densas marejadas de suave pelaje. 

-Escena 3

Ella siempre fue la niña tímida y silencios, pero en su interior yacía un espíritu libre que solo desde que se subió a su gigantesco lomo cabalgó libre sabiéndose de aquellas garras y aquellas fauces, con los ojos brillantes del viento azotando su rostro y la piel pintada como una criatura salvaje mojando su pelaje de lágrimas y excitación.

-Escena 4

La niña que no temía a la bestia salvaje y la bestia salvaje humanizada por su inocencia, dos contradicciones encontradas que reflejan la paz más absoluta enroscados en un ovillo durmiendo al calor de sus corazones entrelazados en un mundo hostil cubierto por un manto de estrellas protectoras, comprensivas admiradas de su extraño amor.


¿Un poco de música para inspirar también puede ayudar?

miércoles, 14 de enero de 2015

Amor del bueno desde los vértices de un triangulo



Llevaba mucho tiempo sin encontrar una buena motivación por la que ponerme a escribir... Y a falta de una... desde hace un tiempecillo tengo dos motivaciones geniales. La vida es esa puta caprichosa que un día te da una puñalada y a la semana escasa siguiente vuelve a cruzar en tu camino a una persona que te hace vibrar, reír, pensar, y disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Y al poco tiempo acerca a tu camino a alguien con quien conectas por el resto de cosas por las que no conectas con la otra persona y que también te remueve por dentro en el mejor sentido de la palabra... Porque no siempre se tienen los mismos gustos e ideas y ambas sois complementarias y no excluyentes la una de la otra para mi.

¿Que más podía pedir con personas así llenando y matando los momentos vacíos y lacrimógenos que asolaban mi deprimida vida? 

Con vosotras estoy descubriendo que se puede sentir por dos personas al mismo tiempo... que se pueden romper moldes de costumbres, ideas y principios que el pensamiento monógamo funda en nuestras cabezas a fuego. Es cierto que soy muy nuevo en esto... que yo lo que había vivido hasta ahora como mucho habían sido juegos de exploración compartidos en pareja y que esto no tiene nada que ver con el amor romántico, que somos amigos y nos queremos cada día un poquito más...

Y también nos follamos cada día un poquito más el cuerpo y la mente... hacemos incursiones en terrenos que no hemos descubierto o que apenas hemos saboreado... descubriendo nuevos puntos de vista, nuevas formas de placer, nuevas formas de reír y de compartir lo bueno y lo malo.

Este es un post de agradecimiento... no puedo escribir un post mejor para mi pequeña abominable y adorada criatura que estas líneas... Se que esto sé desarrollará con la misma naturalidad y el mismo sentimiento de bienestar que hasta ahora, y que de una forma u otra por más que cambie, la amistad que se fortalece no rivalizará con lo que sea que nos vaya trayendo la vida.

Prometo leer e investigar y escribir más posts interesantes sobre todas estas cosas que estoy viviendo... merece la pena salirse de la caja habitual y poner los pies más allá :D



Os como la puta sonrisa cada vez me poso a miraros mientras os besáis y me dejáis bien muerto de placer por veros disfrutar. ¡Os quiero muchito!

sábado, 20 de diciembre de 2014

Hay "personas que" y personas que.



Ayer me di cuenta de que todo este tiempo lo he estado haciendo realmente mal... A veces conocemos gente con la que somos lo mejor que podemos, todo lo que podemos dar de nosotros mismos, lo que nos permiten o lo que nos permitimos. Es como si uno tuviera las llaves de un ferrari y no lo dejara correr para que no se pierda el coche de cola.

Hay personas con las que se es por encima de nuestras posibilidades, más allá de lo que teníamos previsto, o de lo que creíamos ser capaces. Con esas personas se ríe, se llora, se maldice, se folla, se lucha y se rinde uno. Se rinde uno a su increíble fuerza para sacar tu autenticidad, para hacerte ser sin límites, descubriendo tu potencial como persona, como Dom, como amigo, o como hijo postizo.

Esas personas son el empujoncito que nos saca de nuestra autocompasión, de nuestra autocomplacencia, nos hacen ir más allá y lo hacen apoyadas en su buen humor, en su experiencia, en su constancia, en su apoyo sano y desinteresado por el mero placer de hacerlo.

Y de placeres va la cosa y de no limitarse a uno mismo, de no conformarse con lo que se ha sido o lo que se ha hecho hasta ahora, de vivir el día a día disfrutando cada segundo, saboreando las emociones, las apetencias, tomando lo que se desea porque se puede.

Aunque en mayor o menor medida esto me lo han venido enseñando muchas personas con las que me he cruzado, muchas veces se es ciego y sordo o más bien elegimos ser ciegos y sordo a las evidencias. Yo ya lo he elegido bastante tiempo, es una elección muy común y algo que nos impide ser felices con plenitud.

A todas esas personas hoy quiero darles las gracias, son las personas raras y diferentes, las personas complicadas, las personas que han pasado por mi vida y que muuuuchas veces han decidido quedarse pese a lo mal que haya podido hacerlo, pese a lo egoísta que haya sido.

Sería de favoritismos comenzar a dar nombres y muchos de ellos no se lo creerían o me mirarían con cierta incredulidad. A muchos de ellos se lo diré personalmente porque puedo, pero hay alguien a quién solo puedo hacerlo por aquí y por eso quiero agradecerle ser el detonante, el catalizador de estos pensamientos, de este salto y de la revolución alquímica que me ha hecho tomar estas conclusiones y esta actitud.

Muchísimas gracias mami difu, eres una persona realmente especial. tu hijo rebelde y descarriado te quiere y aprecia y espera seguir ahí dando guerra y sacando sonrisas ^_^

Estoy ahora mismo inmerso en una etapa de volver a empezar, de evaluar los daños, valorar las posibilidades, examinar mis prioridades, mis objetivos y muchas otras cosas. Se acabó atascarse en la perdida y convertirse en víctima de mis acciones o de las acciones de otros.

Y aunque se que hacerme estas promesas sobre estas cuestiones de forma tan tajante es algo poco realista acepto que han pasado y van a seguir pasando, pero pienso ser más Yo y más MaestroPurpura que nunca.

Gracias! :3

MP

miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL NUEVO BLOG ABRE SUS PUERTAS

Muy buenas gentecitas de bien, hoy estamos de celebración para muchos y probablemente de lamentaciones para algunos, pero yo estoy contentísimo.

Abre sus puertas un blog dedicado enteramente a la temática del age play, esa temática DD/lg entre otras que a muchos os ha fascinado petando una entrada con cientos de visitas en tiempo record y que a mi personalmente me parece la más dulce de las mieles para probar en la vida...

Espero que os guste profundamente, y que despeje dudas tanto como haga a muchas personas encontrar su camino en las relaciones de D/s.



www.daddiesandtheirbabygirls.blogspot.com.es

lunes, 15 de diciembre de 2014

La educación en el BDSM

Hoy estaba dándole vueltas a la cabeza cual niña del exorcista y se me ocurrió un tema bastante interesante de analizar... Voy a intentar diseccionarlo y exponerlo con claridad a ver que os parece :)

Que levante la mano quien piense que el BDSM es una herramienta para que las personas venzan miedos, límites con el dolor, un método para conocerse mejor a uno mismo y saber de que se es capaz.

Ahora que levante la mano quien piensa que el BDSM es también una herramienta para sembrar en la mente de la parte sumisa las semillas para crecer y cambiar a nivel psicológico, para madurar y desprenderse de conductas, pensamientos y actitudes negativas en la vida que impiden la felicidad.

¿Cuántos habéis levantado la mano en la segunda opción? Yo no he podido... hasta ahora no he sido capaz de conseguirlo o de hacer un seguimiento tras una relación. De hecho hasta ahora no he sido capaz de ver la importancia de esta opción. ¿Creéis que cuando pasas por la vida de una persona la marcas lo suficiente como para hacer que esa persona cambie y crezca? 

Yo creo que a lo mejor es una meta poco realista, que la gente aun deseando vivir este tipo de relaciones para sentirse sujeta en las necesidades de dolor, placer, dominación o sumisión, más allá de satisfacer esas necesidades personales, como entidades únicas y separadas de la parte dominante, como personas con pensamientos, actitudes, ideas,  y costumbres adquiridas no adquieren conciencia muchas veces del deseo educacional y constructivo del Dom que intenta cubrir con sus manos más que lo físico.

Como Daddy eso se acentúa... si tu tienes una niña a tu cargo... tu deber es educarla, darle las herramientas y los medios para poder valerse por si misma, para afrontar situaciones, realidades, para enfrentarse a su peor enemigo, a si misma. Es frustrante y decepcionante ver a veces como hay personas que por más importante que puedas ser para ellas, por más que seas la expresión de sus deseos y placeres más profundos y tortuoso, por más que trates de llegar a ella con consejos, palabras dulces, palabras firmes y tu intención educativa no alcanzan a oírte o hacen lo que les marca su propia experiencia, costumbre o actitud ante la vida y sus situaciones.

Con esto no quiero decir que seamos siempre los responsables de esta educación, que tengamos la razón absoluta o la necesidad o el deber de enfrentarnos absolutamente a todo, es una carga de responsabilidad muy importante que no se puede ver a simple vista cuando conoces a alguien, que a veces surge con el tiempo o con situaciones detonantes.

¿Creéis que es factible lo que plasmo aquí? Se puede llegar a ese nivel de compromiso entre ambas partes? Espero que os haya gustado la idea y que hagáis vuestras aportaciones respecto al tema :)



viernes, 5 de diciembre de 2014

Conclusiones sobre la dominación psicológica



Después de los tres últimos relatos veía adecuado resumir la esencia de la magia que ocurre desde que el Dom y la sumisa se encuentran y esta da un seguro SI al ritual que durante 9 días la lleva a hacer el viaje de la transmigración del alma en sus manos.

No será la primera vez que lo digo... pero en la entrega todo empieza con el interés de las partes... con la necesidad de sumisión, de masoquismo, de sadismo, de dominación o de entrega para ambos. Eso es algo que nos predispone psicológicamente para concentrar nuestra mente en lo que tenemos delante, en lo que vivimos con una pareja de estas características.

Para el Amo, Dom, Daddy y cualquier etiqueta que quieras darle a la parte Dominante, es fundamental empezar a allanar el terreno de la mente de la sumisa desde que la conoce. Esa persona viene de otras relaciones, de otras experiencias, de costumbres, de necesidades ajenas... y corresponde al Dom a través de conversaciones discernir que cosas de las que hay construidas en los cimientos favorecen a su proceso de educación. Poco a poco lo va limpiando de lo que considera secundario y va estableciendo sus propios cimientos mediante acuerdos, negociaciones, y conversaciones. 

Este momento fundamenta el interés de un Dom en una sumisa, y su capacidad para crear expectativas que luego podrá cumplir o no, pero podéis considerarlo el anzuelo y la sustanciosa carnada que es paso previo a una profundización más intensa en lo psicológico que se apoya directamente en hechos físicos y emocionales.

Un Dominante crea necesidad en la sumisa, crea interés, crea deseo, crea confianza, crea veneración, crea entrega y la hace crecer. Planta en su mente todas esas semillas y las riega cada vez que sesionan y demuestra su capacidad para hacerla perder el control,  cada vez que cuestiona su proceder o la castiga y endereza por el, cada vez que se va lejos de ella y perdura en su mente y en el deseo de volver a encontrarle, en la íntima confianza que se crea para llevar las conversaciones a niveles cotidianos, personales, familiares y sentirse sujeta.

Pensaréis que simplemente os estoy dando un manual o unas directrices de como tener una relación de pareja pero os equivocáis si lo minusvalorais o lo reducís a eso o a que se trata de alguien que anula mentalmente a la otra persona para hacerle pensar como un robot os estáis perdiendo el cuadro entero por ver solo pinceladas del mismo u os estáis equivocando rotundamente y tenéis ideas bastante peligrosas en la cabeza.

Trabajar sobre todo lo citado anteriormente te permite tener lo que quieras de esa persona... obtener el SI para que durante 9 días se someta a tu voluntad en todos los aspectos sin límites ni concesiones... solo confianza ciega pura y segura.

La psicología de los personajes en esta historia responde a las necesidades de la sumisa y a sus propios personajes. Están ligados entre sí de una forma tan cercana por lo citado anteriormente y porque ya se habían encontrado anteriormente en su vida. La sintonía entre ambos es el fruto del trabajo del Dom por hacerle saber sus deseos y necesidades, por tomar con exigencia lo que necesita de ella y hacérselo aprender de esas tres maneras tan diferentes.

Un hecho importante que siempre tenemos que tener en cuenta es el factor de nuestro propio egoísmo... tendemos a querer erradicar, anular o rechazar aspectos de la psicología de la otra persona (independientemente de su rol) porque no nos convienen o no queremos aceptarlos ni tener nada que ver con ellos, y muchas veces eso no es posible, se trata de rasgos tan marcados en su propia personalidad que anular eso es dejar a la otra persona metafóricamente lisiada y a la larga es algo que acaba pasando factura por demostrar pobreza en empatía y sensibilidad.

En conclusión... la comprensión, la empatía, la escucha asertiva, la dialéctica, y los hechos, las acciones, la pasión y la seguridad... la dominación psicológica son los cimientos y la parte física los ladrillos, pero el amor y los sentimientos, el nivel emocional siempre será el cemento y fruto de todo esto junto hacéis que la otra persona se convierta prácticamente en la complacencia personificada y que supere límites y haga cosas por ti que no haya hecho por nadie antes, y eso es algo muy reconfortante. Pero no olvidéis las míticas palabras del Tio Ben, "Un gran poder conlleva a una gran responsabilidad".

A pesar de todo aun hay hoy día quien confundirá dominar psicológicamente a alguien y crear ese sentimiento de veneración casi sectario (visto desde fuera erróneamente o con cierto grado de humor desde dentro) con la forma de maltrato más cruel, en cierto modo no hay que decir que se equivoquen pues muchas veces nos encontramos con lobos con piel de cordero que realmente son hienas carroñeras. Llegan para causar daños y heridas de una profundidad severa con su estúpido egoísmo. No olvidéis que aunque seamos el avatar de lo divino, el muro contra el que os encadenamos o el tornado que os descoloca por completo vuestra integridad mental y física es lo primero y en el momento en el que sintáis que flaquean es cuando debéis preguntaos con quien estáis realmente. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

Per infinitum puella felicitatis libertatisque: Etapa 3

A través de la niña libertad y felicidad infinitas: Etapa 3

En este proceso de purificación te hice subir a lo más alto, te golpeé, te traté con dureza, limé cada aspereza que el pasado había dejado sobre tu piel y tu esencia en manos de mi lobo, de mi bestia. En manos del Amo, te enseñé a abrir tu mente y a dejar salir tus pensamientos en la forma de palabras recibiendo una escucha asertiva y atenta, te dejé equivocarte para enseñarte la justicia de mis manos castigándote y la recompensa de mis labios tras el golpe. Caíste sujeta entre mis brazos. 


Ahora en el in crescendo más hermoso con tu alma desnuda e incandescente solo queda inocencia, devoción, entrega y pureza. La niña que reposa dichosa sobre mi pecho duerme en paz con el mundo, en paz consigo misma, abrazando su presente, abrazando su futuro, abrazando a su Daddy.

Es cuando estoy contigo que siento que mis días son ligeros, sencillos, llenos de pequeñas cosas por las que sonreír... como cuando paseamos y me haces preguntas, o cuando mi mano toma la tuya de esa forma tan característica e insustituible. 

Te siento conmigo cuando caminas en silencio unos pocos pasos por detrás situada siempre a mi derecha. A la derecha del padre... como si fuera Dios a tus ojos y te sintieras un corderito manso que sigue a su pastor... los ojos de una niña que mira todo con curiosidad insaciable, con veneración, con respeto, con impaciencia, con obediencia y travesura mezcladas con risas ágiles y sinceras... 

Nunca tuve que castigarte... nunca fue necesario, aunque lo hubiera hecho con la firmeza y el amor de un padre y hubieras aprendido al instante para dejar de llorar y besarme con esos pequeños labios que me hubieran derretido y hecho suspirar con aires de culpa y amor por igual.



Paramos a comprar  chuches y lames una piruleta en silencio mirando de vez en cuando mi sonrisa, apartando la vista con vergüenza pues tienes claro en tu mente que es lo que visualizo, algo que te gusta tanto como te incomoda. Hacemos nuestro el parque de siempre junto al margen del río, sentados en los mismos columpios al abrigo de la noche bajo un manto de estrellas.

Tu pequeño cuerpo se funde con el mío en un sin fin de abrazos, mis manos lo sujetan y lo pervierten con esa dulzura que te hace estremecer, ese amor que cosquillea entre tus piernas enrojeciendo tus mejillas. Y corremos a casa con tus cortos pasos en pos de mis zancadas con el deseo de tomar tu inocencia contra mi sexo ardiendo en mi corazón.

Mis manos recorren lentamente los senderos de blanca piel revelados entre tu vestido y tus medias, se pierden bajo la tela erizando tu ser mientras cierras los ojos y muerdes tus rosados labios anhelando cada caricia, cada beso, cada roce de mi barba contra tu piel haciendo cosquillas...

Mis labios rozan cada centímetro de tu cuerpo mientras mis manos lo desnudan tomándolo con lentitud y paciencia, aprendiendo cada lunar, cada peca, cada cicatriz... En una sucesión de besos suaves, castos, cortos, besos que siguen a un sin fin de besos, besos que humedecen tu pequeño sexo.

Y en nuestro pequeño nido rodeo tu cuerpo con el mío lo escondo y lo atesoro, lo penetro sintiendo como la niña que hay en ti es completamente diferente a la mujer... como su necesidad es más apremiante, su sensibilidad... su forma de abrazar mi endurecido sexo... con tus pequeños pechos rozando la sabana y tu cara escondida en la almohada... con nuestros gemidos envolviéndonos, acelerados, pausados, profundos, intensos...

Mi orgasmo se derrama en tu interior y permanecemos abrazados, tu cuerpo se fusiona con mi piel mientras tu mejilla se apoya en mi pecho y gozamos, nos acallamos, trascendemos, permanecemos y nos pertenecemos purificados y juntos para el resto de nuestros días.






domingo, 30 de noviembre de 2014

Quae quo altius in vinculo nascatur: Etapa 2

De la comprensión nace el vinculo más profundo: Etapa 2





Y el Amo ocupó el sitio del monstruo. Y si el monstruo era un animal sediento de satisfacer sus ansias de placer y dolor egoístamente, el Amo era un ser humano aunque no por ello menos exigente… exigente pero comprensivo y empático. El Amo derrochaba amor en cada gesto y caricia, y el monstruo satisfacía en ella la necesidad de ser tomada brutalmente, golpeada, marcada, humillada y llevada por su incandescente fiereza animal.

En el Amo encontraba paz para pensar… para sentir con tranquilidad y con precisión cada experiencia que vivía con él, cada práctica, cada sentimiento que provocaba en ella hábilmente, fascinándola y atrapándola entre sus palabras y sus manos como un mago que la moldeaba con su voluntad. La inmersión profunda y el sentimiento de sentirse guiada, protegida y exigida eran un oleada de gratitud que la llenaba, el Amo le daba un propósito superior… casi una razón para vivir.

El alma de la ahora sumisa brillaba y lucía más entera y limpia, las marcas desaparecían para dar pasos a nuevas marcas como flores lilas que se marchitan y apagan para volver a nacer en un ciclo continuo… la mano del Amo y su sonrisa y mirada de orgullo la acompañaban por la calle mientras la agarraba de la cintura y la lucía a ojos del mundo gritando en silencio lo feliz que se sentía de tener a su lado a una mujer como ella.

Las conversaciones sobre pasado y presente sucedían en cualquier lugar, en cualquier momento con naturalidad y sinceridad, y estas la hacían examinar sus anhelos, sus deseos, sus necesidad y sus metas. El Amo era esa persona que empujaba sus límites como un hábil psicólogo, como un amante avezado y dedicado, como un Maestro inflexible que te forzaba a superarlos para luego recompensarte con palabras de reconocimiento y gestos de amor.

Llovía, ella estaba sobre la cama mirando a su Amo mientras este encendía las velas que sacaron sus rostros de la penumbra en aquella oscura y fría tarde de invierno. La música sonaba suave y aquella pequeña mujer se retorcía entre las sabanas y la manta de la cama con algo de nervios mientras se mordía el labio. Su cuerpo chocó contra el de ella con la fuerza de una ola contra la pared de un acantilado tal era su tensión. Sabía lo que iba a suceder aquella tarde… era algo que temía y que no se sentía capaz de realizar. Y pese a que lo habían hablado infinidad de veces intentaba que nunca fuera la hora de la verdad. Las caricias, los besos, las manos de el agarrando con fuerza todo lo que era suyo, las piernas de ella enroscándose a su cuerpo como si quisiera formar parte de todo lo que significaba ahora… El deseo crecía contra su vientre duro cálido y firme y el de ella temblaba entre sus piernas húmedo y palpitante mientras los gemidos se derramaban contra el cuello de su Amo. El tiempo irreal y desnudo como ella dejó de tener sentido, aunque su cuerpo tembloroso y convulsionado marcaba el momento del primer orgasmo. Ahogado contra la boca de su Amo escapó por un hueco en gemidos incontrolados mientras su sexo se derretía entre sus dedos salpicando de placer el cuerpo de su amante.

-Sabes lo que quiero de ti…-dijo Él con una sonrisa mientras le permitía recuperar el aire y el espíritu. La cara de ella se contrajo en una mueca de frustración, pero Él la besó y la apretó contra su pecho -Has llegado a un acuerdo conmigo… has prometido que cumplirías todos mis deseos… y yo se con toda seguridad que eres capaz de esto… -susurró a su oído con aquella irresistible y seductora voz que erizó todo su cuerpo haciéndola entrecerrar los ojos de placer -Tómalo todo de mi… soy tuya…-dijo ella mientras llevaba una de sus pequeñas manos a su miembro para volver a endurecerlo, mirándole con sus tímidos ojos y la inocencia pintada en su rostro.

Él acomodó un cojín bajo su pecho y su vientre y acarició desde su cuello a su espalda lentamente hasta llegar a sus nalgas para separarlas y hundir su lengua en aquel lugar prohibido que la hacía retorcerse de placer al ser estimulado. Sus dedos pasearon por su sexo lentamente humedeciéndose con todo el placer acumulado y ascendieron lentamente por sus labios hasta llegar a su ano penetrándolo con lentitud y paciencia mientras su otra mano estimulaba su sensible clítoris.



La tensión era palpable al principio, pero lentamente el Amo con sus palabras, su paciencia y sus manos repartiendo placer y dolor de forma gradual y constante la sumergieron en una tranquilidad y una predisposición completa para terminar llegando al deseo puro donde su cuerpo se movía solo contra los dedos de este penetrándose profundamente entre gemidos que se acrecentaban inevitables y sinceros. Incluso llegó a tener en su interior la inimaginable cantidad de dos dedos lo cual era una proeza para ella. Y los dedos dieron paso al vibrador. Y el deseo de entregarle aquel lugar que siempre había guardado con celo y miedo eran ya plenos.

El glande tierno y firme rozaba su lubricado ano, y todo fue tan lento como fácil, se deslizó en su interior con calma arrancando profundos gemidos al sentir como aquella gloriosa carne desbordaba su estrecha cavidad anal abriéndose al Amo y dueño de cada centímetro de su cuerpo. Se sentía invadida por su virilidad de forma desesperadamente deliciosa, temblando sin control hasta que su cuerpo descansó contra el de el completamente llena.

Las embestidas fueron lentas al principio, la mano de ella con permiso de su vigilante Amo obtuvo el permiso necesario para recrearse de forma progresiva y violenta contra su sensible clítoris, convirtiendo su primera y ansiada vez en una caída en picado a la locura del placer apretando su miembro en cada orgasmo que contraía sus musculos y recibiendo su blanca esencia entre gemidos de placer y satisfacción absoluta.

Y por todo ello en su mente y su cuerpo, Él volvía a medrar, brotar y crecer como una lenta y fuerte enredadera, con sus deseos, sus pasiones, sus conocimientos, sus sueños, sus preocupaciones, su felicidad y florecía en ella junto con su propia necesidad de todo lo que Él significaba… Enamorada y entregada en cuerpo, mente y alma a su Amo. Pero el tercer día tocaba a su fin… y con este la segunda etapa… Y el Amo dio paso a la tercera parte de Él, el Daddy, que la purificaría por completo en su esencia más pura y sincera… la de su eterna niña.


sábado, 29 de noviembre de 2014

Purificati anima, ut vestri novus destination est alligatum: Etapa 1

Alma purificada, encadenada a tu nuevo destino: Primera etapa



La bofetada marcó el principio de todo… Pero no una bofetada de las que impactan y te dejan la mejilla roja. Aquella bofetada la tiró al suelo, desmadejada como un ovillo… rota nada más empezar por la sorpresa y la falta de preparación para aquel momento que tanto habían hablado. Su mirada siguió la trayectoria y ya no pudo separarse de los pies del ser inflexible y decidido que ahora la tomaba.

-Tu cuerpo y tu mente necesitan ser purificados… estas sucia… te has arrastrado por la miseria y la vergüenza, por un fango que desluce tu tierna y blanca piel… y si lo que realmente quieres es entregarte a mi completamente… tendrás que pasar por todo esto. ¿Lo has entendido?-dijo tomándola del pelo y colocando la punta del cuchillo bajo su barbilla mirándola con unos ojos y una expresión tan fría y seria que un estremecimiento la recorrió por completo mientras asentía en silencio. El cuchillo cambió de manos y otra bofetada la hizo torcer el gesto empeorando la quemazón de su mejilla -Si mi Dueño…-dijo ella con la voz entrecortada en un gemido estrangulado accediendo al ritual con el corazón acelerado pero la mente clara.

Durante tres días con sus tres noches aquella mujer fue lo más bajo… se humilló a sus deseos y se comprometió al ritual para convertirse en un animal que dormía a los pies de la cama cuando su Dueño consideraba que lo merecía, comía bajo la mesa en un cuenco metálico, le traía entre sus dientes las llaves, el periódico, las zapatillas y lo que requiriera. Durante tres días fue la perra obediente y sumisa que esperaba en la puerta cuando Él se iba para despedirle y lo recibía excitada y alegre cuando llegaba.

Era castigada cuando defraudaba a su Dueño demostrando flaqueza ante el acuerdo pactado. Los azotes llenaban sus nalgas y sus pechos de marcas púrpura, las bofetadas en su cara, la forma en la que la humillaba análmente jugando con su virginidad sin tomarla, las veces que sirvió de mueble en posiciones incomodas que al principio consideraba bonitas pero que terminaban por resultar dolorosas y cansadas, la temida cera derramada sobre su cuerpo cuando Él deseaba pintar, las pinzas que surcaban su piel de pequeñas marcas que dolían al ser retiradas sin piedad…

Obedecía para recibir sus premios de un Dueño serio que mostraba amor a través de sus pétreas expresiones acompañadas por caricias cuando menos y de los intensos orgasmos que le permitía tener cuando la usaba hasta dejarla exhausta. En los mejores momentos el salía a la calle y ella se abrazaba a su brazo. Lucía su collar de pinchos y una correa que era sujetada por su mano, llegaban hasta su parque favorito y allí Él jugaba con ella… lanzaba una pelota de goma y sonreía animándola a recogerla para luego acariciarle la cara y el pelo diciéndole lo buena chica que era.

Durante tres días y tres noches ella no tuvo voluntad, solo fue una perra que su Dueño acogió en su seno… Un animal sucio cubierto de mugre, roto, lleno de cicatrices. Pero su obediencia era pura y fiel… su compromiso de entrega… su necesidad de perfección para el que necesitaba que fuera su Dueño por siempre…

Aquello conmovía al monstruo, ver como aguantaba sus caprichos y retorcidos deseos demostrando su dureza y su masoquismo, estimulando su sadismo pero también sacando lentamente a flote a una parte de Él que se sentía orgulloso y enamorado de aquella pequeña y preciosa mujer. Esa parte fue tomando consciencia conforme los días terminaban y la acariciaba mientras dormía, curaba sus heridas en silencio, reconocía su valor y su sacrificio.

Y al amanecer del cuarto día… ella ya no yacía con el monstruo, yacía al lado de su Amo con un collar de cuero sencillo, elegante con una anilla vacía. Él se había convertido en la cadena, entrelazado a su pequeño cuerpo sujetándola contra su pecho despertándola con suaves besos sujetando su barbilla

-Buenos días-la sonrisa de su rostro y sus caricias la hicieron estremecerse de placer erizándose con un sentimiento de gratitud que la recorría. El dolor de las marcas permanecería durante un tiempo como testigo de aquella primera etapa sobre su piel y más profundamente arraigadas en el alma que había tomado entre sus manos para desgarrar lentamente de ella la infección que la había envenenado y ensombrecido.


viernes, 21 de noviembre de 2014

~Caperucita y el lobo #003~



En este erial desprovisto de vida los pasos se hacen más pesados cada vez, las huellas son borradas por la incesante nieve que no deja ver más allá, condenado a vagar eternamente en soledad con todo el peso de la vida sobre los hombros aplastando esperanzas y sueños que otrora fueran fuertes y ahora de cristal.

Los cortes en los pies tiñen la nieve de un rojo tan oscuro que parece negro y los fantasmas atormentan aullando en los oídos espoleados por el viento deseando invadir con su locura a un huésped de corazón cada vez más negro. La cordura se apaga con la última luz de poniente y la noche sin sueño termina cayendo.

La oscuridad densa y angustiosa lo envuelve todo, convirtiendo la agonía en una realidad asfixiante y eterna. Flotando en un cosmos extraño y hostil de ausencia, de silencio, un vacío donde los pensamientos más oscuros son repetidos una y otra vez hasta rebosar de desazón y abandono.

Los ojos cerrados, la respiración en paz, esperando el último final, resignación de todo el dolor con la sangre cristalizada en una flor que llevarse a su último y más largo sueño en vida...

Sin embargo todo pasa, la luz cálida cierra las cicatrices de los cortes, el dolor se vuelve menos pesado, el mundo cobra solidez de nuevo...

El lobo se encontraba ante la encarnación de su esperanza, de su dulzura, la niña de sus sueños, su tabla de salvación, arrojando a sus pies una rosa echa con su sangre mientras las blancas y muertas manos se desvanecen de su piel y el color blanco y puro retorna lentamente a su ser.

~Caperucita y el lobo #002~


Dulce e inocente niña que todo lo miras con tus grandes y curiosos ojos, tocando cada tronco de cada árbol haces de mi bosque tu patio de juegos, tienes el pelo negro como la noche y la piel blanca como la luna, esa luna por la que aúllo. Mis negros ojos te siguen y mis fauces se colman de saliva por desear morder tu piel. Juegas sin miedo... sin percatarte de que una bestia descontrolada y ansiosa por tu ternura te acecha en la oscuridad con el corazón acelerado por tu visión pequeño angel.

Quiero arrastrarte a mi infierno y romper tus huesos con mi abrazo hasta sostener tu alma entre mis dientes, pero a cada paso que doy tu ser me conmueve, purga mi oscuridad, la diluye, la esparce, se escapa por mis poros y tu refulgente brillo se come mi negrura desnudando mi alma de egoísmo e instinto asesino para transformarme en hombre.

Y te conviertes en mi obsesión, en mi fría estrella a la que rezo en silencio por poder poseer, tu candidez me desborda y tan solo deseo abrazarte y protegerte pues todas esas bestias que compiten en el bosque por comer tu carne y roer tus huesos no han podido ver tu alma como yo la siento y moriré antes de permitir que mancillen tu cuerpo.

Y así jugamos al escondite y yo te velo desde una distancia segura, batiéndome con monstruos y alimañas que te quieren dañar, sin importarme las heridas que me dejen esas batallas ni la espera hasta que tus ojos me encuentren y veas en mi... desarmándome... esperando que tu niña no se rompa por ver en mi a un hombre lobo con pensamientos sucios y corazón rebosante de buenas intenciones.

Pero te juro que aunque me rechazaras... aunque desaparecieras de mi bosque seguiría esperándote, aullando a la luna a solas con mi esperanza, con el profundo anhelo de tenerte mía de protegerte y colmarte de mi luz y mi oscuridad.

domingo, 16 de noviembre de 2014

-Caperucita y el Lobo #001~

Todos tenemos un bosque en nuestro interior, nuestra naturaleza, nuestros pensamientos y nuestras vivencias lo modifican... lo moldean y lo convierten en el reflejo de lo que sentimos. El bosque de Caperucita era inmenso, inmenso y oscuro, la luz apenas se filtraba por el techo donde las copas de los arboles se juntaban tanto que creaban un ambiente opresivo de silencio y soledad.

Era una mujer menuda, pero a los ojos de alguien que mirase más allá de la superficie de las apariencias era una niña. Era como si la oscuridad de su bosque hubiera salido a través de sus heridas para envolverla en un halo de introversión. Su piel brilla con la fuerza de una estrella y en ella se dibujan constelaciones que aun no tienen nombre.

Cuando Caperucita era golpeada por la vida se hundía en la oscuridad de su bosque y vagaba donde sus pequeños pies la llevaran, refugiándose al amparo de su eterna sombra con la firme intención de llorar toda la sangre y el dolor de sus heridas.

Podía gritar, podía intentar destruir las paredes de su jaula con sus pequeñas manos, pero era inútil nada salía al exterior, nada que demostrara su sufrimiento o su dolor, y allí se acurrucaba y languidecía hasta que el dolor pasaba y podía ponerse nuevamente en pie para volver a salir al mundo exterior.

Un día mientras la dulce Caperucita vagaba pesarosa y aturdida sintió como los vellos de su nuca se erizaban. Miró en todas direcciones sintiéndose observada sin comprender como alguien más aparte de ella podía entrar en aquel lugar tan íntimo y personal. Y entonces le vio.

Era un lobo enorme... su presencia la hacía empequeñecer hasta sentirse diminuta. Su piel era negra como la noche... parecía rezumar un brillo extraño como si estuviera húmeda... Estaba impregnada de la oscuridad de caperucita, había entrado en su bosque y a su pelaje se había adherido su esencia. El lobo la miró y se acercó lentamente a ella. De sus fauces salían nubecillas de vapor que se proyectaban hasta la pequeña caperucita. Sus colmillos eran enormes, sus músculos poderosos y sus ojos profundos rebosaban inteligencia y comprensión.

-¿Quién eres y cómo has llegado hasta aquí?-dijo caperucita con voz suave y tranquila, sin un ápice de miedo en ella.

La voz del lobo llenó su mente, era una corriente grave y profunda que la hacía vibrar, sus palabras resonaban en su cuerpo dolorido reconfortándola y acelerando su pequeño corazón en su pequeño pecho

-Soy el cazador y bestia... tu me has invocado... tu lamento silencioso me ha atraído hasta este lugar.

La mirada opaca de Caperucita atrapada en los ojos del enorme lobo se desvió un instante para mirar al suelo mientras volvía a sentarse abrazándose las rodillas y colocándose su capucha

-Márchate... no tienes nada que hacer en mi prisión... no perteneces a este lugar -dijo con voz monocorde sin volver a mirarle a los ojos.

El lobo rugió de forma atronadora, el ambiente resonaba como cuando un enorme trueno estallaba quebrando el silencio. Su fuerza fue tal que el bosque se estremeció resquebrajándose. Caperucita miró hacia arriba, una lluvia de hojas grises caía sobre el suelo y vió como lentamente la luz fue invadiendo el bosque, filtrándose desde las copas de los arboles. La niña intentaba en vano huir de su cegador brillo y de su abrasador calor sollozando asustada, hasta que de repente se vió cobijada bajo la enorme sombra de aquel lobo que dió unos pasos hacia ella. Caperucita alzó los ojos y vió como aquella húmeda oscuridad que rezumaba su pelaje se disolvía evaporándose al contacto de la luz.

El lobo envuelto en un halo de luz dorada la miraba ahora con la misma firmeza en sus ojos, pero su piel brillaba blanca y pura, desprendía una calidez inexplicable que la envolvía.

-He venido a llevarte conmigo, lejos de aquí - sentenció sin esperar ningún tipo de réplica al respecto. Sus palabras eran una declaración de intenciones firmes y absolutas.

La niña rompió a llorar abrazándose al enorme cuello del animal mientras este le ofrecía su calor y las caricias de su enorme morro para consolarla.